A quince días del inicio del año, el panorama para el sector de la construcción en Misiones es de una “incertidumbre absoluta”. Lo que históricamente se consideraba un período de receso estacional por las vacaciones de enero, este año se transformó en una “parálisis estructural” que amenaza la estabilidad de miles de familias.
Héctor Vallejos, secretario general de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA) en Misiones, dialogó con PRIMERA EDICIÓN y analizó la coyuntura actual describiendo un escenario de derrumbe que “excede los márgenes normales de la actividad”.
De acuerdo con el dirigente gremial, la situación de la industria atraviesa un deterioro progresivo que afecta tanto al ámbito general como al particular. Vallejos señaló que la recesión económica, sumada a la caída estrepitosa del consumo y la crisis en el comercio, “impactó de lleno en la construcción: enero siempre fue un mes de recesión porque, normalmente, los trabajadores cortaban, cobraban el fondo de desempleo y volvían a mediados del mes a trabajar. Lo que pasa es que ahora está todo paralizado”. La detención de la obra pública a nivel nacional es el factor determinante de esta crisis.
Según las estimaciones del gremio “desde que comenzó este proceso progresivo se perdió más de 200.000 puestos de trabajo en todo el país y, en Misiones, la actividad privada tampoco logra compensar el déficit estatal”.
“En nuestra provincia la actividad de la construcción no se cayó, sino que se hundió”, manifestó.
En ese sentido, agregó también que “los emprendimientos inmobiliarios disminuyeron en cantidad y aquellos que continúan en marcha lo hacen con dotaciones de personal reducidas a la mitad”.

En esa línea, Vallejos ejemplificó que obras que deberían contar con 30 operarios, actualmente funcionan con apenas 15.
Uno de los puntos de mayor preocupación para el sindicato “es la relación directa entre la falta de empleo registrado y el incremento de los índices de indigencia”.
Al respecto, el dirigente gremial sostuvo que la precarización laboral es el motor de la exclusión social, dado que el trabajador sin registro carece de aportes previsionales y cobertura de salud.
“Sostenemos que cuando aumenta el empleo no registrado, aumenta la precarización laboral y la pobreza. Esto es así porque ese trabajador no tiene los medios para tener la posibilidad de acceder a un beneficio. Cuando aumenta el trabajo registrado, disminuye la pobreza”, afirmó.
El dirigente también se refirió al debate sobre la “modernización laboral” que intenta implementar el Poder Ejecutivo. Según indicó, este planteo no representa una novedad, sino que remite a intentos fallidos de flexibilidad laboral de décadas pasadas que no derivaron en un aumento genuino de las vacantes de trabajo.
En ese sentido, criticó que “el sector del trabajo y el empresariado fueron excluidos de la discusión sobre una posible adecuación de las normas laborales ante el avance de la tecnología y la robótica”.
Respecto a las reformas impulsadas bajo los condicionamientos de los organismos internacionales, Vallejos advirtió sobre el impacto que podrían tener en los derechos adquiridos.
Ante esto, “se tomarán las decisiones que se tengan que tomar en defensa de los legítimos derechos de los trabajadores. Hay cosas que en esta reforma se quieren plantear que ni siquiera son un derecho, son conquistas para las cuales muchos compañeros tuvieron que perder hasta la vida”, manifestó el gremialista, confirmando que la Regional Misiones de UOCRA acompañará las acciones que determine la Confederación General del Trabajo (CGT).
El balance de esta primera quincena arroja una perspectiva incierta para el resto del trimestre. Vallejos subrayó que los indicadores económicos mensuales, especialmente la inflación que reporta el INDEC, “no reflejan con exactitud la realidad cotidiana”.
Para él, “la salida de esta crisis requiere necesariamente de la reactivación del sector privado para que el Estado pueda administrar recursos destinados a salud, seguridad y educación”.
Finalmente, el sector aguarda que los anuncios oficiales de inversión se traduzcan en realidades tangibles en el corto plazo. “No hay un panorama a corto o mediano plazo que se pueda vislumbrar. Hay algunos anuncios, esperemos que se concreten realmente y que fundamentalmente generen puestos de trabajo con mano de obra registrada para que baje la pobreza”, concluyó Vallejos.





