El balance del año económico 2025 para el entramado productivo misionero dejó un saldo preocupante. Así lo refleja la última Encuesta Provincial PyME elaborada por la Confederación Económica de Misiones (CEM), que expone con crudeza el impacto que tuvo el contexto macroeconómico nacional sobre las empresas locales. Según el relevamiento, ocho de cada diez empresarios aseguraron que el año fue igual o peor que 2024, una señal clara del desgaste acumulado que atraviesa la actividad privada.
En términos generales, el 41% de los encuestados consideró que 2025 fue peor que el año anterior, mientras que un 30% sostuvo que fue similar. Solo el 17% afirmó haber tenido un año mejor, y un 8,8% directamente calificó la situación como “muy crítica”.
El dato atraviesa transversalmente a los sectores de comercio, industria, servicios, turismo y producción, con especial peso negativo en el comercio, históricamente el más sensible a la evolución del consumo.
La consecuencia directa de este escenario se observa en los resultados económicos: apenas el 16% de las empresas logró rentabilidad positiva, mientras que el 43% cerró el año en equilibrio, sin ganancias ni pérdidas, y el 30% registró rentabilidad negativa. Nunca, en más de dos años de mediciones continuas de la CEM, se había alcanzado un nivel tan bajo de desempeño.
El informe deja en evidencia que la desaceleración inflacionaria no se tradujo en una mejora real de la economía. Por el contrario, con el consumo retraído y los costos aún elevados, las empresas quedaron atrapadas en una ecuación cada vez más estrecha.
En diciembre, el movimiento económico fue calificado como “regular” por el 41% de los empresarios, “malo” por el 19% y “muy malo” por el 8%, confirmando una tendencia que se repite desde hace meses.

En este contexto, más del 83% de las pymes evitó tomar decisiones sobre recursos humanos, una señal de cautela extrema. Entre quienes intentaron contratar personal, las principales trabas fueron las cargas laborales, la inestabilidad económica, el riesgo sindical y el miedo a juicios laborales, factores que se potencian en un escenario de reglas cambiantes y baja previsibilidad.
Las problemáticas que más afectan la actividad también remiten, en gran medida, al escenario nacional: recesión, costo laboral, carga tributaria, dificultades de financiamiento y arrastre de endeudamiento previo. A nivel provincial y municipal se suman las barreras arancelarias, la informalidad y la competencia desleal, pero siempre sobre una base macro que condiciona cualquier intento de recuperación.
Las decisiones empresariales durante 2025 fueron mayoritariamente defensivas. El 27% redujo inversiones, el 21% postergó pagos, el 12% achicó personal, el 11% redujo horas o actividad y el 9% vendió activos para sostenerse. Solo un 8% pudo invertir y apenas un 1% cerró o pausó actividades, lo que muestra un tejido productivo que resiste, pero cada vez con menos margen.
De cara a 2026, las expectativas siguen siendo frágiles. El 42% de las pymes inicia el año en la misma situación que en 2025, el 22% lo hace debilitado y el 14% directamente en situación de riesgo. Apenas uno de cada cinco empresarios se siente fortalecido.
En síntesis, la encuesta de la CEM confirma que el deterioro de la economía nacional continúa impactando de lleno en Misiones, dejando a las pymes en un estado de supervivencia prolongada, con equilibrio forzado, rentabilidad negativa y un horizonte todavía incierto.





