La Secretaría de Energía, bajo la órbita del Ministerio de Economía, avanzó en un rediseño clave del esquema de subsidios eléctricos para atender los reclamos históricos de las provincias del Norte Grande.
El resultado: bloques de consumo bonificados diferenciados para el Noroeste (NOA) y el Noreste (NEA), en reconocimiento al impacto de las altas temperaturas sobre la demanda energética de hogares que, en su mayoría, no cuentan con acceso a redes de gas natural.
En tanto, el Gobierno Nacional confirmó que el Régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (ReSEF) comenzará a regir recién en febrero de 2026, pero ya modificó los subsidios energéticos con beneficios para la región del Noreste (NEA) y Noroeste (NOA).
La medida se apoya en criterios técnicos establecidos por la norma IRAM 11603, que clasifica al territorio nacional según condiciones bioambientales, informó Ambito. A partir de esta base, el Gobierno identificó zonas “cálidas” y “muy cálidas” y ajustó los topes de consumo subsidiado durante el trimestre estival. En la práctica, esto implica un incremento de hasta el 83% en los bloques con subsidio para las regiones del norte entre diciembre y febrero.
Los nuevos topes de consumo eléctrico
Con la nueva configuración, el esquema de subsidios para el verano queda definido de la siguiente manera:
• Zonas muy cálidas (NOA y NEA): el bloque subsidiado se eleva de 300 a 550 kWh mensuales.
• Zonas cálidas: el límite se fija en 370 kWh mensuales.
• Resto del país: se mantiene el tope de 300 kWh mensuales.
La decisión recoge los planteos realizados por gobernadores, entes reguladores y defensorías del pueblo durante la Consulta Pública. El eje del reclamo fue que se aplique un criterio de equidad territorial que contemple realidades climáticas extremas, donde la refrigeración eléctrica no es un lujo, sino una condición básica de habitabilidad.
Por otra parte, el denominado “mapa bioambiental” para los subsidios energéticos se convierte así en una de las columnas del Régimen de Subsidios Energéticos Focalizados, adaptando los topes de consumo subsidiado según la zona climática, reconociendo que el uso intensivo de electricidad en el norte del país responde a necesidades estructurales y no a patrones de consumo superfluos.
Basado en la norma IRAM 11603, el esquema distingue entre zonas muy cálidas y cálidas, otorgando mayores márgenes subsidiados en las regiones con temperaturas más extremas y menor acceso al gas natural.
El objetivo es, por un lado, avanzar hacia una mayor eficiencia energética sin profundizar desigualdades y, por el otro, garantizar que los hogares más vulnerables cuenten con una cobertura acorde a su contexto ambiental.





