Las cancelaciones y demoras que vienen afectando a Flybondi en distintos aeropuertos del país también tuvieron impacto en Posadas, donde la aerolínea low cost registró en las últimas semanas un funcionamiento irregular de sus vuelos diarios. La situación se da en un contexto de fuertes cuestionamientos a la empresa por parte de pasajeros en Aeroparque y Ezeiza, con denuncias por falta de respuestas, reprogramaciones extendidas y pérdidas económicas.
Según pudo saber este medio a partir de fuentes del aeropuerto de Posadas, Flybondi opera actualmente dos vuelos diarios en la capital misionera, aunque durante las últimas tres semanas el esquema se vio alterado de manera recurrente. En ese período, de las dos operaciones previstas por día, una fue cancelada y la otra registró demoras, una dinámica que se repitió casi a diario.
Desde el entorno operativo explicaron que uno de los principales factores detrás de estas complicaciones es la escasa disponibilidad de aeronaves propias en condiciones de volar. Parte de la flota se encuentra preservada en tierra y otros aviones permanecen fuera del país, con costos operativos que dificultan su reincorporación al servicio regular.
Para sostener la programación de verano, la compañía recurrió al alquiler de aeronaves bajo modalidad ACMI, es decir, con aviones que llegan al país con tripulación y mantenimiento provistos por empresas extranjeras. En ese marco, Flybondi incorporó Boeing 737-800 de una aerolínea croata, de los cuales dos continúan operativos, ya que una de las aeronaves sufrió daños severos por una granizada en Córdoba y no volvería a volar en el corto plazo.

A ese esquema se sumaron Airbus A320 alquilados a Avion Express, con unidades provenientes de sus filiales de Brasil y Lituania. De acuerdo a la información aportada desde el aeropuerto, en los últimos días llegaron al país cuatro aeronaves de esta empresa europea, que comenzarían a operar entre viernes y sábado, lo que permitiría una leve mejora en la regularidad de los vuelos.
Las fuentes consultadas señalaron que, con la incorporación de estos aviones, Flybondi podría reducir el nivel de cancelaciones, aunque advirtieron que los inconvenientes no desaparecerán por completo en el corto plazo. En el caso de Posadas, estimaron que el impacto podría pasar de una cancelación diaria a episodios más esporádicos.
Los problemas operativos de la low cost se reflejaron con fuerza esta semana en el Aeroparque Jorge Newbery, donde pasajeros denunciaron suspensiones de vuelos, demoras prolongadas y falta total de información. Algunos viajeros relataron reprogramaciones de hasta dos días o sin fecha definida, además de pérdidas económicas vinculadas a alojamiento, traslados y compromisos laborales.
Desde Flybondi reconocieron dificultades en la operación y señalaron que la programación se vio afectada por “cuestiones operativas y de disponibilidad de flota”. En un comunicado, la empresa sostuvo que la prioridad ante una cancelación es la reubicación de los pasajeros en los vuelos disponibles más cercanos, aunque admitió que, en plena temporada alta, esa tarea se vuelve más compleja por el alto nivel de ocupación.
En Posadas, las operaciones aéreas continúan bajo control del Centro de Control de Área de Resistencia para los vuelos en altitudes superiores, mientras que la torre local interviene únicamente en la fase de descenso, por debajo de los nueve mil pies. Desde el aeropuerto aclararon que las cancelaciones no están vinculadas a fallas en los sistemas de control aéreo, sino exclusivamente a la situación interna de la aerolínea.
De acuerdo a lo indicado por las fuentes, los aviones alquilados permanecerían en el país hasta fines de marzo, mientras Flybondi avanza con un plan de renovación de flota propia anunciado para los próximos años.





