Por Natalia Moyano
Contadora con corazón de escritora
IG: @marianataliamoyano
Comienza el año y en medio de la sensación de que nos quedaron objetivos pendientes de lograr del año anterior, nos disponemos a fijarnos las metas para este año que empieza. Como cada principio de año, estamos motivados, queremos lograr todo lo que no pudimos hasta ahora y nos fijamos las metas más desafiantes.
Lo malo de esto, es que está muy ligado con la motivación, y por tanto, es inestable, no permanece en el tiempo. Para poder lograr cambios profundos, es necesario sostenerlos en el tiempo, independientemente si estamos o no motivados. Por eso, en este año que comienza, te propongo “una vuelta de tuerca”.
En vez de fijarnos objetivos, construyamos la identidad que queremos para nosotros. ¿Qué persona elijo ser? ¿Alguien que no procrastina? ¿Alguien disciplinado, ordenado, constante? Cada uno de nosotros es libre de elegir cómo desea ser y estar en este mundo, y de esa elección, luego, se desprenden todos los resultados.
Cuando en vez de ligar a la motivación que es algo inestable ligamos nuestros objetivos a nuestra identidad, todo cambia. La identidad surge desde adentro y es estable, no depende de estímulos externos, se cultiva, se elige y se construye.
Aplicando esta idea a un ejemplo concreto, si quisiéramos mejorar nuestra condición física, en vez de fijarnos metas como “bajar x cantidad de kg para tal fecha”; podríamos formularlo desde la identidad que elegimos.
Podríamos decir: “Elijo ser una persona que camina o entrena diariamente con placer, que es consistente y no procrastina”.
De esta manera, esa identidad, necesariamente nos va a llevar a mejorar nuestra condición física y nos vamos construyendo en una mejor persona, adquiriendo las cualidades que elegimos.
De la otra forma, nos genera ansiedad y apego al resultado; el cual, si no llega en el tiempo esperado, nos desmotiva, y como dependemos de la motivación, nuestros objetivos de principio de año quedan en el camino. La identidad se construye día a día, y la fortalecemos con nuestras elecciones, depende únicamente de nosotros, y eso la hace imbatible.







