El 14 de enero de 2021, el entonces presidente Alberto Fernández promulgaba la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) y el Plan de los 1.000 Días, en un acto que encabezó en el Museo del Bicentenario y donde aseguró que la sociedad está “dando un paso importantísimo para que la sociedad sea un poco más igualitaria para las mujeres” y dijo que estaba “muy feliz de terminar con el patriarcado“.
“El patriarcado es una gran injusticia y es un gran paso que estamos dando, igualando en sus derechos con los hombres”, se jactó esa tarde el mandatario, quien durante el acto agradeció a los legisladores su acompañamiento en este proceso.
En ese sentido calificó el de hoy como un “día de alegría” porque pudo cumplir “su palabra” para que se votara la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, que fue parte de las promesas de su campaña electoral.

La Ley 26.710 había sido sancionada por el Congreso nacional dos semanas antes, el 30 de diciembre de 2020, después de varios intentos anteriores y de un extenso e intenso debate que durante meses copó las calles con movilizaciones de los “pañuelos verdes” pro aborto y de los celestes que identificaban a los “pro vida”.
Si bien todavía plantea desafíos éticos, su implementación creó las condiciones para un acceso más seguro y oportuno al aborto, contribuyendo a reducir de manera significativa la mortalidad materna por causas relacionadas.
Entre 2021 y octubre de 2023, más de 245.000 personas accedieron a abortos seguros en el sistema público de salud, y el 90% de las interrupciones del embarazo en el país se realizaron durante el primer trimestre de gestación.









