El reparto de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) volvió a colocarse en el centro del debate fiscal y político, luego de que un informe del Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDESA) analizara cómo se utilizó este fondo a lo largo de las últimas presidencias y qué provincias resultaron beneficiadas en cada etapa.
El trabajo, elaborado en base a datos oficiales del Ministerio de Economía, permite observar con claridad que el criterio de distribución de los ATN estuvo lejos de ser neutro o automático, y que Misiones tuvo desempeños muy distintos según el gobierno de turno.
Los ATN están previstos en la Ley de Coparticipación Federal y se conforman con el 1% de la masa coparticipable neta, más un 1% de la porción coparticipable del impuesto a los Bienes Personales.
Su objetivo formal es asistir a las provincias ante situaciones de emergencia o desequilibrios financieros. Sin embargo, su asignación es discrecional y queda en manos del Poder Ejecutivo nacional, lo que históricamente los convirtió en una herramienta política.


Néstor y Cristina Kirchner
Durante la presidencia de Néstor Kirchner, Misiones recibió apenas el 1,1% del total de ATN distribuidos, muy por debajo de su peso en la coparticipación secundaria, que ronda el 3,2%. En esa etapa, el fondo benefició de manera marcada a provincias como Buenos Aires, Neuquén, La Rioja y Santa Cruz, mientras que distritos del NEA y del Litoral quedaron relegados.
El escenario no mejoró sustancialmente durante los mandatos de Cristina Fernández de Kirchner. En su primer período, Misiones accedió al 3,1% de los ATN, un porcentaje algo mayor pero todavía condicionado por un nivel de ejecución muy bajo del fondo: apenas el 7% del total disponible. En el segundo mandato, la participación misionera volvió a caer al 2%, en un contexto donde la distribución estuvo fuertemente influida por la adhesión de las provincias al Programa Federal de Desendeudamiento.
El giro con Mauricio Macri
Con la llegada de Mauricio Macri, el mapa de provincias beneficiadas se modificó, aunque sin alterar el carácter discrecional del esquema. En ese período, Misiones recibió el 4,8% de los ATN, un porcentaje significativamente superior al de los gobiernos kirchneristas y también por encima de su coeficiente de coparticipación.
El fondo tuvo una mayor ejecución general (20,1%), y provincias como Jujuy, Neuquén y Misiones mejoraron su posición relativa.
El pico durante la pandemia
El mayor nivel de distribución de ATN se registró bajo la presidencia de Alberto Fernández, cuando se ejecutó casi el 90% del fondo. La explicación central fue la emergencia sanitaria por el COVID-19, que obligó a la Nación a asistir masivamente a todas las jurisdicciones.
En ese contexto, Misiones captó el 3,4% de los recursos, una cifra cercana a su participación teórica en la coparticipación y consistente con un esquema de reparto más amplio y menos restrictivo.
El salto con Javier Milei
El dato más llamativo del informe aparece con la gestión de Javier Milei. Aunque el nivel de ejecución del fondo cayó al 14,8%, Misiones pasó a concentrar el 13,9% del total de ATN distribuidos, ubicándose entre las provincias más beneficiadas del país y muy por encima de su peso estructural en el reparto automático.
Este quiebre respecto del patrón histórico responde, según el análisis de IDESA, a un nuevo mapa político. Con un fuerte recorte de las transferencias no automáticas y una estrategia fiscal orientada al superávit, los ATN funcionaron como una herramienta para construir alianzas con gobernadores y compensar, al menos parcialmente, la poda de otros envíos presupuestarios.
Discrecionalidad y federalismo
La comparación histórica deja en evidencia que el reparto de los ATN nunca respondió de manera sistemática a criterios objetivos. En casi todas las gestiones, el fondo se utilizó como un instrumento de negociación política, favoreciendo a provincias alineadas con la Casa Rosada o claves en determinadas coyunturas legislativas.
Para Misiones, el balance es elocuente: pasó de ser una provincia marginal en el reparto durante buena parte del kirchnerismo, a mejorar su posición con Macri, sostenerla durante la pandemia y alcanzar un nivel inédito de participación bajo el gobierno de Milei. Un recorrido que confirma que, más allá de su diseño legal, los ATN reflejan como pocos instrumentos las tensiones y negociaciones del federalismo argentino.





