En un contexto económico complejo, la fe popular hacia el Gauchito Gil volvió a demostrar su capacidad de resistencia y, pese a la fuerte tormenta de verano que se largó momentos antes de la hora prevista para la fiesta musical en su honor, los devotos se acercaron hasta el santuario de Urquiza y 113 para agradecer.
Muchos de ellos, provenientes de barrios alejados de Posadas, esperaron hasta con paraguas debajo a de la lluvia a que el tiempo mejore, pero la tormenta no dio tregua y obligó a sus organizadores a suspender la fiesta.
“La voluntad de hacer la celebración estuvo de nuestra parte, creemos que en esta oportunidad el Gauchito no quiso el evento; de hecho esperamos hasta última hora para suspender, pero evidentemente no tenía que ser así, por lo tanto vamos a respetar a la providencia y la fiesta se volverá a hacer recién el 8 de enero de 2027. El santito dijo no”, remarcó Pity Gauto, organizador del homenaje y figura de la Chacra 187 de Posadas, donde el hombre levantó uno de los santuarios urbanos más visitados.
La familia, reconocida en ese barrio por su histórica veneración a la figura del Gauchito Gil; había preparado junto a los vecinos un gran escenario con música en vivo y reconocidos artistas invitados, aceptó con fe la voluntad de su patrono.
“Los tiempos no son nada fáciles, pero la fe siempre gana y desde el miércoles 7 a las 11 de la noche este santuario fue visitado por miles de devotos que vienen a agradecer los favores o a pedir”, reflexionó el histórico organizador del encuentro.
Consultado sobre los desafíos de montar un espectáculo de esta magnitud en la coyuntura económica actual, Gauto contó que la celebración, que antaño contaba con ciertos apoyos externos, hoy se sostiene “casi exclusivamente gracias al esfuerzo privado y la solidaridad barrial”, aseguró.
“En algún momento estos festivales para el santito tenían la colaboración estatal y se podían hacer grandes almuerzos. Hoy junto con la familia y amigos corrimos con los gastos y siempre hay muchos vecinos que colaboran”, explicó el hombre.
A su vez, Gauto subrayó que, aunque un pequeño grupo de devotos absorbe “la mejor parte del dinero para los costos”, el aporte de los feriantes y pequeños comerciantes que instalan sus puestos siempre fue vital para mantener la tradición viva.

“Las cosas pasan por algo”
Jorge Barrios y Teresita Saucedo, dos devotos residentes en el barrio San Isidro, se habían acercado con sus vestimentas para ofrecer sus danzas al Gauchito, pero no pudo ser. Sin embargo, la suspensión no fue tomada para mal, todo lo contrario.
“Como no pudimos viajar hasta Mercedes (Corrientes) donde se encuentra el mayor santuario, vinimos hasta acá, pero bueno, no quiso que salga su fiesta. Las cosas pasan por algo”, enfatizó el hombre.
También contó que todavía hay otros festivales en marcha, uno de ellos tendrá lugar hoy en el barrio San Lucas, entre Centenario, 115 y Monseñor de Andrea. A su lado, Teresita también contó a este Diario como conjuga su fe con su preparación en las danzas: “Todos los años acompaño el evento, más que nada para agradecer con nuestro baile al Gauchito”.





