El ajuste económico impulsado por el Gobierno nacional desde diciembre de 2023 dejó una huella concreta y medible en el entramado productivo de Misiones.
De acuerdo con datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), la provincia perdió 444 empresas con personal registrado y 1.709 trabajadores formales en los primeros dos años de la gestión de Javier Milei, reflejando el impacto directo de la recesión, la caída del consumo interno y el repliegue del Estado nacional sobre las economías regionales.
La comparación surge de los Boletines Estadísticos Mensuales de la SRT, que permiten contrastar la situación de diciembre de 2023 con septiembre de 2025, último dato consolidado. En el caso de Misiones, el número de personas trabajadoras cubiertas pasó de 139.960 a 138.251, lo que implica una pérdida neta de 1.709 puestos de trabajo formales en el sistema de riesgos del trabajo.
En paralelo, el retroceso del entramado empresario resulta aún más significativo en términos estructurales. La cantidad de partes empleadoras aseguradas en Misiones cayó de 9.638 en diciembre de 2023 a 9.194 en septiembre de 2025. Es decir, 444 empresas menos con al menos un trabajador registrado, en un contexto donde cada cierre impacta de manera directa en el empleo, la recaudación y la actividad local.
Un ajuste al interior
Si bien la pérdida de empleo formal en Misiones no alcanza los niveles absolutos de las provincias más grandes, el impacto relativo es profundo. Se trata de una economía fuertemente apoyada en PyMEs, comercios, servicios, turismo, industria forestoindustrial y actividades vinculadas al mercado interno, sectores especialmente sensibles a la recesión y al derrumbe del poder adquisitivo.
La contracción del gasto público nacional, la paralización de la obra pública, el encarecimiento de los costos en dólares y la apertura importadora configuraron un escenario adverso para las empresas locales.
En provincias de frontera como Misiones, a esto se suma la competencia asimétrica con países vecinos, que afecta tanto al comercio como a la producción industrial y de servicios.

Empresas que no resisten
Los datos de la SRT son claros: la caída no se explica por un fenómeno puntual sino por un proceso sostenido de cierre de unidades productivas. Cada empresa que sale del sistema implica no solo despidos, sino también pérdida de proveedores, menor movimiento comercial y debilitamiento del tejido económico local.
En términos prácticos, la desaparición de más de 440 empleadores formales en menos de dos años da cuenta de la dificultad de sostener actividad en un escenario de demanda deprimida, tasas de interés elevadas y ausencia de políticas de estímulo específicas para las economías regionales.
Un contraste con el discurso
Mientras el Gobierno nacional sostiene que el ajuste es la condición necesaria para una recuperación futura, los números oficiales muestran que, al menos en esta primera etapa, el costo lo están pagando las provincias y el sector privado local.
En Misiones, la pérdida de empresas y empleo formal se traduce en menor consumo, caída de ingresos familiares y presión adicional sobre el Estado provincial, que debe absorber parte del impacto social con recursos propios.
Cabe recordar que Misiones fue una de las provincias más afectadas por la caída de transferencias no automáticas, lo que obligó a reforzar políticas de contención en un contexto de restricción fiscal generalizada.
Deterioro constante
Los boletines de la SRT confirman que, a septiembre de 2025, no se observa una recuperación significativa del empleo privado formal ni del número de empleadores en la provincia. Por el contrario, el balance de los dos primeros años del actual modelo económico arroja un saldo negativo para Misiones, con menos empresas y menos trabajadores registrados que al inicio de la gestión.
La evolución de estos indicadores será clave para medir si el ajuste logra, en el mediano plazo, recomponer la actividad o si, por el contrario, consolida un proceso de desindustrialización, cierre de PyMEs y precarización del empleo en el interior del país.
El impacto en el Nordeste
En total las provincias del Nordeste Argentino (NEA) perdieron más de 15.400 empleos formales y 2.188 empresas en menos de dos años.
Chaco encabeza la caída en empleo y empresas. Misiones, aunque con un mercado laboral más grande, no escapó al ajuste y perdió 444 empleadores, un dato estructuralmente sensible.
Formosa muestra la mayor caída relativa de empleo en proporción a su tamaño. Ninguna provincia del NEA logra sostener niveles de actividad previos al inicio del gobierno de Milei.





