El inicio de la temporada de verano reactiva una inquietud clásica entre quienes planean salir a la ruta. Documentación, controles, elementos obligatorios y posibles sanciones aparecen como parte de un menú que suele generar dudas. Para ordenar ese mapa, el abogado y especialista en seguridad vial Luis Di Falco detalló punto por punto qué exige la normativa y qué situaciones pueden complicar un viaje.
Apenas comenzó la entrevista, Di Falco no dejó margen para confusiones. En diálogo con FM de las Misiones pidió sentido común en los preparativos mecánicos, un aspecto que muchas familias subestiman antes de salir a la ruta. “El auxilio tiene que estar inflado”, insistió, porque es habitual que las vacaciones se arruinen “en el medio de la ruta, con la rueda pinchada y sin auxilio para poder hacer lo que corresponde”.
Respecto de la documentación obligatoria, recordó que la licencia debe estar acorde al tipo de vehículo. También enumeró la cédula del automotor, el seguro vigente y la VTV cuando corresponda según el modelo. Aunque la tendencia apunta a lo digital, el abogado prefiere una doble vía: “La recomendación es que la gente lleve todo en físico”. Opinó que la versión digital puede fallar si se pierde el teléfono y sostuvo que esa situación complica cualquier control.

Uno de los puntos que más consultas genera es el equipamiento obligatorio dentro del vehículo. La Ley Nacional de Tránsito exige muy pocos elementos, pero deben estar en condiciones. Di Falco fue contundente.“Solo se requiere matafuego con carga vigente y dos balizas, preferentemente triángulos”, marcó. Aclaró que el extintor no puede ir suelto ni en el baúl, sino “debajo del asiento del conductor o del acompañante, siempre a mano”.
El especialista explicó que la normativa argentina mantiene criterios que ya quedaron antiguos. Contó que en otros países utilizan luces estroboscópicas en reemplazo de triángulos y conos, una alternativa más visible y segura. “Eso es en Europa, en Estados Unidos. Acá, dos triángulos por lo menos”, remarcó.
Sobre el matafuego, reveló una confusión frecuente alimentada por comerciantes. “Hay gente que vende y dice que ahora hay que comprar uno nuevo. No es así”, aseguró. Señaló que basta con tener carga vigente y el sello de recarga al día. Y ahí lanzó un dato relevante: la falta de ese requisito habilita medidas fuertes. “Es causal de retención del vehículo si no tenés el matafuego con carga vigente”, explicó. Consideró que la sanción es excesiva, pero admitió que varias jurisdicciones la aplican. “No debería ser causal de retención, debería ser simplemente una multa”, opinó.
Al hablar de incendios, aprovechó para sumar un consejo práctico que suele evitar lesiones. “Cuando empieza a salir humo, la mayoría abre el capó. Eso no es así”, advirtió. Recomendó destrabarlo sin levantarlo y descargar el matafuego desde la ranura. Según dijo, un extintor de un kilo rara vez alcanza para controlar un fuego avanzado, por lo que pidió pedir ayuda a otros conductores.
Con Brasil en la mira, un destino clásico para miles de misioneros, explicó que la licencia digital tiene convenio vigente, pero reiteró su consejo de mantener ambas versiones. “Por más que la obligatoria sea la digital, gestionemos y tengamos la física”, insistió. También sugirió guardar las constancias del seguro en papel y llevar fotocopias en distintos bolsos, especialmente cuando se viaja con chicos.
La entrevista ingresó luego en un terreno que muchos turistas desconocen hasta que ya es tarde: las multas en territorio brasileño. Di Falco explicó que allá ciertos controles son estrictos, en especial los sistemas de retención infantil. “Hay gente que lleva a los chicos en brazos porque acá casi no se pide. Allá es obligatorio”, recordó. Si un conductor cruza sin sillita y lo detectan un fin de semana, “tiene que parar, comprar la sillita, volver, pagar la multa y recién ahí seguir”.
El mayor problema aparece al momento de regresar. “Cuando volvés, la aduana brasilera pone tu patente en el sistema y si tenés multas, no te dejan pasar”, explicó. El vehículo queda retenido del lado brasileño y el turista debe volver a pagarlo, muchas veces con costos elevados. “Tu auto queda. Podés traer a tu familia y después volver a buscarlo cuando pagues”, afirmó, un escenario que varios argentinos ya atravesaron.







