Túneles de hielo de Esquel, siempre una experiencia única

La experiencia de caminar en el interior de formaciones tubulares de hielo es una de las propuestas turísticas destacadas en la temporada de verano en Esquel, Chubut, en una aventura que combina una excursión en 4x4 y trekking, conformando una mixtura de asombro y sensaciones que seguramente no se pueden olvidar.

03/02/2019 12:00

Las formaciones se encuentran en el cerro La Torta, en las afueras de la ciudad y duran unos veinte días por año, hasta que la temperatura estival termine por derretirlos. Son tubos helados, de más de cien metros de longitud por unos diez metros de diámetro, que se forman debido a características particulares del hielo en la zona alta de la montaña. Mientras el manto blanco expuesto a la superficie es refractario y puede soportar la exposición al sol, es la temperatura que adquiere el suelo de la montaña lo que va derritiendo la capa de hielo desde “abajo hacia arriba”, iluminados por una suerte de prisma que forma la luz del sol al atravesar los cristales congelados del techo.

Los turistas pueden recorrerlos sólo con guías autorizados, en excursiones que salen de Esquel y combinan el 4×4 y el trekking, hasta llegar a una cascada de 45 metros de altura, junto a arroyo Yrigoyen, en el Parque Nacional Los Alerces.

El traslado en vehículo pasa por un gran bosque de lengas y mediante un sendero ascendente llega casi hasta la cumbre del cerro La Torta, desde donde se sigue caminando unos 800 metros hasta el pie de la cascada, en cuya base se acumula nieve, prácticamente eterna, en la cual se forma el túnel.

Estos túneles de hielo son de origen natural y se forman bajo la nieve acumulada en invierno, cuando por las particulares condiciones climáticas y geográficas del lugar, al reparo del sol y a unos 1.900 metros sobre el nivel del mar, se descongela de adentro hacia afuera.

La entrada al conducto aparece como una grieta entre la piedra y la pared de hielo, pero al entrar el turista se encuentra con un virtual cielorraso blanco y cóncavo, iluminado como un plafón escamado de numerosas luces fluorescentes por el efecto prisma mencionado.

Cada paso en la marcha hacia el interior de la formación, invita a descubrir algo nunca visto, que en muy pocos lugares del mundo puede apreciarse, Esquel siempre invita a realizar aventuras diferentes y únicas, regalando al visitante una fascinante serie de ecosistemas en uno de los lugares más hermosos de la cordillera, con paisajes únicos e irrepetibles que invaden todos los sentidos.