Cooperadoras escolares ocupan los lugares a donde el Estado no llega

En los NENI la cooperadora, cuota e e inscripción, llega a $1.750. Primarias y secundarias cobran un monto único que varía entre 600 y 900 pesos.

12/11/2018 11:41

Con notorias diferencias de fecha y monto, en noviembre los padres se ponen a “pleno” con la inscripción de los chicos para el ciclo lectivo 2019.

Mientras que los papás que mandan a sus hijos a las escuelas privadas de la provincia deben afrontar pagos de cuotas, que ya se hacen sentir por lo pesadas (unos 2.500 pesos promedio y hasta 3.000); en las escuelas públicas también se hacen esfuerzos para pagar la cooperadora, sobre todo si se tiene más de un hijo.

Aunque no es obligatorio hacerlo, y está prohibido negar la inscripción, porque la pública es gratuita, lo cierto es que -en general- son muy pocos quienes que se atreven a ir sin el dinero.

En una recorrida informal de PRIMERA EDICIÓN, por colegios capitalinos y del interior para sondear cómo se deciden los montos de inscripción y quiénes ejercen los controles, es  notoria la diferencia en los montos, promedio, que se desembolsan en la fecha bajo ese concepto.

A saber, en los Niveles Iniciales los valores oscilan entre los 300 y 400 pesos, como pago anual y, entre 100 y 150 pesos, como cuota de cooperadora mensual, lo que lleva a una cooperación total, por cada hijo en el jardín, de 1.750 pesos en el año.

No es pago de inscripción, sino una cooperación, que entendemos se va ajustando por inflación, el año pasado pagamos 300 pesos en esta fecha, y, durante el año fueron 100 pesos mensuales. Ahora (por el ciclo 2019) son 400 pesos por la inscripción y 150 pesos de cooperación mensual”, graficó Mariana, mamá de un Nazira quien entrará a salita de 5 en el NENI de la Escuela Número 1 “Felix de Azara”, en pleno centro de la ciudad.

En el NENI de la Escuela 930 de Garupá, Lorena, mamá de Santi contó : “Acá la cooperadora para inscribir nos cobra 300 pesos y la cuota, aunque no nos dijeron todavía, estiman que será entre 70 y 90 pesos”, explicó.

El monto que se pagan, en teoría, lo establecen las comisiones de padres, las que tienen en cuenta la situación económica de la institución y de ahí las diferencias, argumentan.

Sin embargo, cada año, y atendiendo a algunas polémicas ocurridas en años anteriores por el cobro de esta ayuda, el Consejo General de Educación, se anticipa y envía circulares internas a los colegios para reiterar la “gratuidad” del sistema.

Es vital esta cooperación que se destina a los servicios básicos de la institución. Es muy importante ese aporte y que los padres se involucren desde ese lugar nos parece muy bueno, pero no están obligados a hacer aportes en ninguna escuela”, dijo a este Diario el el presidente del CGE, Mauricio Maidana.

“Como CGE no tenemos injerencia en la conformación de la cooperadora y mucho menos podemos estipular cuánto pueden pedir como colaboración”, reiteró.

Desde la dirección de la Escuela 746 “Sudamérica”, de Puerto Iguazú, Eustacia González remarcó que “la que está cobrando esa cooperación es porque necesita de ese apoyo para funcionar”.

Fondos del comedor escolar

El trabajo y manejo de fondos de la cooperadora de padres, no es menor. No sólo administran los fondos de la colaboración de la cuota (con ese dinero, usualmente se compran elementos de limpieza y gastos menores que no se otorgan desde el Estado) sino que también pasa por su gestión el dinero que llega a sus escuelas para ser destinados al comedor escolar.

“En el caso de mi escuela nos verificamos entre todos, la comisión de padres, el cuerpo directivo y los proveedores “, explicó.

“Nosotros recibimos fondos de la Provincia para la copa de leche, que son montos que perciben de forma mensual. Cuando llega ese monto recibimos un memo del Tribunal de Comedores Escolares de la Provincia y nosotros otorgamos un cheque que firma el director, el presidente y el tesorero de la cooperadora, que está conformada por padres”.

“En ese caso, yo como directora actúo como asesora. No manejamos el dinero sino que se entrega el cheque al comercio proveedor”, comentó sobre el funcionamiento.

Según explicó Eustacia ese manejo de fondos no lo puede hacer sólo un director y tampoco lo pueden hacer sólo los padres.

Para que tengan un accionar más o menos trasparente, son las escuelas las que tienen que tener a mano toda la documentación que avale la gestión de la cooperadora.

Hilda Lescafette, supervisora regional IX, zona Capital manifestó  “asesore a las escuelas bajo mi supervisión que estaban muy mal para que con ayuda de la cooperadora mejoren. Hoy vemos todo lo realizado con los padres y me lleno de orgullo”.

El encuadre legal

Pese al rol central de las cooperadoras escolares, legalmente no existe una regulación específica de las Cooperadoras Escolares, que brinde un marco acorde a sus funciones.

En Misiones, como en la mayoría de las provincias del país no existe un control fehaciente sobre ellas y ésto permite que algunas cooperadoras que, por ejemplo, dejaron de contar con la presencia de padres en la comisión, sigan funcionando como si aún los tuvieran.

Ésto pasa porque, salvo las Cooperativas Escolares (que son otras figuras de financiamiento), en general tienen un encuadre que puede favorecer algunos vacíos.

La Ley Federal de Educación 24.195, sancionada en 1993, había puesto bastante énfasis, entonces, al desarrollo de actividades para que los padres colaboren y favorezcan el servicio educativo. En tal sentido, la Cooperadora es la asociación Intermedia de gran importancia en el medio escolar, que (por extensión interpretativa) podría encuadrarse en los artículos 5 y 42 del citado texto legal. Sin embargo, pese a que muchas provincias están avanzando en su regulación, no todas lo están.

Hoy las Cooperadoras deberían actuar formalmente, gestionando la Personería Jurídica como Asociaciones Civiles y materialmente, funcionar de hecho. No obstante, la ley permite a la dirección de las unidades escolares, propiciar la creación de entidades de apoyo a la gestión escolar y asesorarlas, aunque no posean personería jurídica (cooperadoras, asociaciones de padres, centros estudiantiles, ex alumnos consejo escolares consultivos y otros).

Renovación de autoridades

La comisión tiene que cambiar de autoridades, indefectiblemente cada dos años, no hay cargos crónicos. Salvo, que en una reunión general de padres algunos de esos miembros resulten reelectos.

Para poder funcionar como tales deben estar inscritas en la Dirección de Personas Jurídicas de la Provincia.

Sin injerencia del Consejo General de Educación 

En las últimas semanas circula en las escuelas de la provincia una circular del Consejo General de Educación donde se remarca que “a nadie se le puede exigir el pago de ninguna inscripción en ninguna escuela pública de ningún nivel de ninguna modalidad del sistema educativo”.

“Consideremos importante el aporte de los padres, consideramos que es muy bueno que lo hagan porque es parte del compromiso con el sostenimiento cotidiano de la escuela, la cual tiene necesidades donde el Estado no puede llegar rápidamente pero ellas necesitan responder con rapidez”.