Posadas. “Sol de Misiones” es el nombre que los vecinos que vivían sobre la avenida Monseñor de Andrea eligieron para bautizar el nuevo barrio, ubicado al fondo de Itaembé Miní, que fue conocido antes de construirse, cuando algunas casas de madera resultaron quemadas en medio de un confuso conflicto con otros habitantes de la zona. A pocos días de cumplirse un año de aquel episodio, las 78 familias ya residen en el nuevo barrio, donde faltan las terminaciones en una vivienda para completar la primera etapa de cuarenta. Los demás también se mudaron, pero mientras construyen las 38 casas que faltan, residen en construcciones de madera que son desarmadas cuando finaliza la obra en cada terreno. El proyecto para mejorar las condiciones de vida de las familias, que durante muchos años residieron de manera irregular sobre parte de la avenida Monseñor de Andrea y Blas Parera, lo inició la Fundación Sol de Misiones para las Naciones en conjunto con el Instituto Provincial de Desarrollo Habitacional (Iprodha), a través del programa denominado Ayuda Mutua. En este programa los vecinos se comprometieron a aportar la mano de obra en la construcción de sus propias viviendas, recibieron capacitación y con el apoyo de los profesionales están concluyendo la primera etapa. En el barrio hay movimiento constante, hay varios “frentes de obra” y las viviendas terminadas ya tienen un “sello propio”, cada familia fue agregando un muro, plantas, cerámicas y están ya adaptados al barrio. Carmen López, una de las vecinas, fue quien tomó la posta del proyecto y cuando nadie creía posible se animó a “darle para adelante”. Ahora, emocionada, recorre el barrio con Primera Edición, conoce a cada una de las familias, los detalles y las urgencias. “Al hijo de esa señora también se le va a construir una casa, porque son muchos, además ya formó su propia familia”, comentó. Carmen se ocupó de organizar a los vecinos desde el inicio del proyecto y de controlar que participaran. Aunque siempre destacó que todos acudían y cumplían con el trabajo, ya que primero debían viajar desde la avenida Monseñor de Andrea hasta el barrio. “Pero allá era un desastre, a algunos nos entraba agua por todos lados”, comentó otra de las vecinas. Sandra Esquivel, también beneficiaria, se mostró contenta con la nueva casa, aunque señaló la necesidad de colectivos que circulen toda la noche y hasta más cerca del barrio, ya que deben caminar varias cuadras para abordar un ómnibus. Carmen agregó que una escuela, una sala de salud y una plaza están contemplados en el proyecto, pero que de a poco se está ejecutando. En la zona también se encuentran las familias afectadas por el incendio de sus casillas que estaban ubicadas atrás del Palacio de Justicia, que con una modalidad similar a Sol de Misiones, construyen sus viviendas. Carmen estimó que en tres meses ya estaría concluida la totalidad de las casas, siempre que las condiciones del tiempo así lo permitan.Atrás quedó para los vecinos la ocupación irregular sobre la avenida de Andrea y ahora sólo proyectan mejoras para el nuevo barrio.





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