POSADAS. El mail tenía todas las características de un correo electrónico legítimo, de los tantos que circulan a diario. Sin embargo, en pocos minutos los responsables de un comercio posadeño descubrieron que todo era una estafa y que los “ciberdelincuentes” les habían robado casi 11 mil pesos de una cuenta bancaria en una rápida maniobra digital.El preocupante episodio tuvo como víctimas a los dueños de una firma comercial posadeña emplazada en la chacra 37. En diálogo con PRIMERA EDICIÓN, una de las responsables contó en detalle el mecanismo de la estafa con el fin de advertir al resto de la población para que tome los recaudos necesarios.La pesadilla comenzó alrededor de las 8.15 del último lunes, cuando como de costumbre la joven empresaria, que prefirió mantener su identidad en reserva, abrió su casilla de correo electrónico.“Ahí vimos que nos había llegado un mail que supuestamente era de la entidad bancaria con la que trabajamos. No nos llamó la atención porque nosotros constantemente recibimos notificaciones, resúmenes de cuenta, y además realizamos varias transacciones digitales, como el pago a proveedores”, contó.El mensaje -que fue cedido gentilmente por los comerciantes para las precauciones del caso, cuya imagen acompaña esta nota- tenía las mismas características de uno genuino e informaba que la “tarjeta de coordenadas” -una herramienta de seguridad adicional al tradicional PIN, que genera una clave distinta a diario- había caducado y era necesario ingresar a un “link” para actualizarla.Sin sospechar que se trataba de una maniobra delictiva, los comerciantes siguieron los pasos estipulados en el correo electrónico. En ese momento no lo sabían, pero le estaban brindando los números de la clave a los malvivientes.“Cargamos la clave de la tarjeta, pero quedó en la nada. Nos pareció raro porque después de eso no apareció ningún mensaje ni nada. Esperamos por alguna respuesta vía mail, pero tampoco llegó nada”, recordó una de las damnificadas.Con el correr de los minutos y sin respuestas, alrededor de las 10 la mujer decidió contactarse telefónicamente con el sector de seguridad de la entidad bancaria en cuestión. Allí, después de que narró todo lo sucedido, le informaron que había sido víctima de un delito informático.“Apenas corté, recibí una llamada del sector de transferencias electrónicas. Me preguntaron si acababa de llevar a cabo una operación financiera”, contó la comerciante, quien rápidamente respondió de manera negativa. Después de chequear una y otra vez el trámite, desde el banco le confirmaron lo peor: de la cuenta habían desaparecido 10.905 pesos.“Hicimos la denuncia penal y dejamos la computadora a disposición del banco, para que se investigue todo lo que sucedió”, explicó una de las víctimas y añadió que decidieron hacer pública la denuncia ante este medio “para evitar que les pase a otros”.Si bien en esta oportunidad los “ciberdelincuentes” utilizaron el nombre de determinada entidad bancaria, es sabido que las estafas se llevan a cabo bajo otros tantos nombres de firmas financieras.El caso denunciado en este artículo sirve a modo de advertencia ante delitos como estos, encasillados como “phishing” en la jerga, como se conoce al intento fraudulento de captar información confidencial mediante un mail, un formulario o un sitio web falso. “Es primordial que se denuncie”Ante la denuncia realizada por los responsables de la firma comercial posadeña, PRIMERA EDICIÓN dialogó con el comisario inspector Javier Martínez, responsable del área de Delitos Informáticos de la Dirección de Investigaciones de la Policía.Martínez comentó que “se trata del primer caso” que ocurre en Posadas durante los últimos meses en el que los delincuentes se salen con la suya, aunque reconoció que se trata de una práctica muy común en los tiempos que corren.Ante este contexto, el funcionario policial recomendó “tener presente este tipo de hechos y no develar jamás cualquier tipo de información confidencial en las redes, ya sea por mail, en trámites ficticios o en conversaciones con otras personas”.En ese sentido, el inspector Martínez agregó que “es primordial que las víctimas radiquen una denuncia, como en este caso, porque con una investigación profunda es posible llegar a la máquina desde la que se pergeñó el ilícito”.





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