SAN PABLO, Brasil. Fue un resultado justo, por lo hecho por uno y por otro a lo largo de los 90 minutos. Boca mostró todas sus miserias. Y Corinthians por qué llegó hasta la final de la principal copa continental. El equipo brasileño ganó por 2 a 0 y levantó su primera Libertadores. Merecido.El estadio Pacaembú lució como debía para una final: colmado, con mucho cántico, papel picado, fuegos artificiales y banderas. La jornada de la final estuvo “cargada”. Miles de hinchas xeneizes, que llegaron a San Pablo sin entradas, movieron cielo y tierra para poder ingresar por la pequeña puerta 22 del estadio, adonde se ubicó el público visitante. La barra brava boquense entró sin problemas, antes incluso se había movido a su antojo en el hotel Hilton, el búnker del plantel de Falcioni en esta ciudad. En las afueras del Pacaembú se desplegó un gran número de efectivos, como si fuera algo más que un partido de fútbol. Hubo un control estricto con los hinchas argentinos por parte de la Policía, chequeando minuciosamente que las entradas fueran las adecuadas. Hasta desplegaban un láser para comprobar la validez de las mismas. Los cacheos fueron puntillosos y hubo especial atención con los barras de Boca, con algunas escaramuzas de por medio. Entre ellos estuvo el líder de la 12, Mauro Martín. También hubo momentos espesos en la delegación oficial xeneize. Facundo Roncaglia, cuyo contrato se venció y se tramitó un permiso especial (prórroga), tiró munición gruesa contra Daniel Angelici, el presidente del club, y elogió a Riquelme, sobre quien a lo largo del día se tejieron diferentes especulaciones sobre si seguirá, o no, en Boca. En lo estrictamente futbolístico, Corinthians fue una rival de dientes apretados.Se plantó bien el equipo de Falcioni en los primeros quince minutos, pero luego la tromba del Timao, aunque desordenada, empujó a la visita contra el arco. Pese a dominar, los anfitriones no tuvieron una opción clara de gol hasta después de la media hora de juego.Después de los 30, Boca se quedó sin su arquero titular, Agustín Orión. El portero, que se había golpeado con Somoza, pidió el cambio por un fuerte dolor en la rodilla izquierda. Su reemplazante, Sebastián Sosa, tapó todos los tiros de media distancia que logró conectar el local y un mano a mano. Así se cerró el primer tiempo.El complemento fue más de lo mismo: la iniciativa del Timao y Boca agazapado.Pero a la actitud, se le sumó la suerte del campeón. En uno de los tantos ataques, un provindencial taco dejó a Emerson cara a cara con Sosa y el brasileño definió con clase. Desde entonces, fue un monólogo del Corinthians.El ingreso de Cvitanich por Ledesma no aportó mucho. Con un Riquelme intermitente, un Silva errático y un Mouche desconocido, Boca mostró muy poco. Apenas un cabezazo de Caruzzo lo contuvo Casio.A los 27, Schiavi cerró su floja actuación regalándole la pelota a Emerson, que volvió a enfrentarse a Sosa, con el mismo resultado. 2 a 0 y partido liquidado a los 27 minutos del complemento.El resto fue una suma de fricciones, jugadas intrascendentes y mucho festejo para el local, que levantó por primera vez en su historia la Copa Libertadores de América.





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