POSADAS. El sector piscícola de la provincia es una franja que no está exenta de los daños que puedan causar las bajas temperaturas invernales (algo dispersas por estos días). Desde el Ministerio de Agro y la Producción recomendaron varias medidas a tener en cuenta para no perder la producción, especialmente evitando las cosechas parciales y oferta excesiva de suplementos para las especies.Desde el Programa de Investigación y Desarrollo Pesquero, su titular, Guillermo Faifer, afirmó que previo a la llegada de las bajas temperaturas los productores vinieron preparándose con asistencias de alrededor de quince técnicos que operan en toda la provincia.“Es fundamental prepararlos para pasar el invierno, hay que darle comida abundante y de calidad a la talla que son animales (desde alevinos, juveniles o sin son adultos de engorde). Dependiendo de eso se les va a ajustar el alimento, de acuerdo a su peso”, dijo.Faifer explicó que una vez que comienza a descender la temperatura, los peces empiezan a comer menos, entonces se les va haciendo un ajuste gradual de alimentos en función del descenso de las marcas térmicas. Así, en un mes se va a reducir 50% la oferta de alimento. Al mes siguiente quizás en un 75% y cuando se llegue a temperaturas de 15 a 16 grados aproximadamente, directamente se le suspende la alimentación. “Todo depende de la especie”, dijo Faifer, quien admitió que “la única especie que puede llegar a comer algo si se le oferta son las carpas chinas (la cabezona, la plateada, la herbívora, la húngara), exóticas que han venido de Europa o China y que han soportado temperaturas de hasta 1 grado”.El funcionario dijo que los peces van a bajar de peso al final de temporada si uno controla el peso inicial, pero que también se puede catalogar como “estatización de peso”, ya que sencillamente no van a crecer. Su metabolismo se reduce a diferencia de vacunos u otros animales de sangre caliente.De la misma manera, una vez que se está incrementando la temperatura, así como se fueron reduciendo los porcentuales de oferta diarios, se va incrementando nuevamente de 20, 30 a 50% gradualmente. Después, cuando se llega a noviembre y la temperatura del agua está por encima de los 24 grados, se le da el 100% de la oferta diaria.Faifer indicó que durante todo el proceso de invierno, que uno prepara no solo al animal sino al estanque, se procede a minimizar la intervención en el estanque. “Es fundamental no hacer ningún tipo de disturbio o ruido cerca del estanque para que el animal no se estrese e incluso no pescarlos porque el movimiento parcial genera estrés y fácilmente deriva a la mortandad de la especie”. Explicó que esto se debe a que el sistema inmunológico está disminuido y están propensos o susceptibles a un tipo de parásito que está conviviendo con él. Hablaba de los famosos puntos blancos, que se trata de un parásito externo que vive en el ambiente pero que, cuando baja la temperatura y baja el sistema inmunológico de los peces, se vuelven patógenos para ellos, provocando unas lesiones a nivel de la piel, de las branquias, del epitelio y con el tiempo termina matándolos.El especialista aseguró que se trata de la enfermedad más común que se afronta durante el invierno, y se le atribuye sencillamente a una enfermedad producto del mal manejo del estanque (no hacer biometría, muestreos, cosechas parciales porque motiva el estrés, etc).La cosecha, según Faifer“Si hablamos de cosecha y el productor está organizado, puede hacerla durante los meses de junio, julio, agosto, septiembre, épocas de frío. Pero ya va a tener el estanque donde va a hacer la cosecha total porque no tiene que quedar ni un solo pez en el estanque, para que después no haya ningún tipo de problema. Por eso es recomendable no hacer cosecha parcial porque el animal que queda sin ser cosechado, se estresó y finalmente muere”, explicó el funcionario.Reveló que actualmente están identificados alrededor de 910 productores (según el último censo del año pasado), pero dijo que están por ser analizadas unas 150 carpetas recientemente entregadas al organismo para su análisis.Con este número se trabaja en superficies de 400 hectáreas de espejo de agua que está en cultivo. “Esa superficie significaría un potencial de producción de alrededor de 1.200 toneladas y hablamos de potencialidad porque se les está alimentando con raciones balanceadas cuando se las consigue y no tenemos certeza de la calidad de dichos suplementos (expeler de arroz, soja, etc)”, dijo.Explicó que lamentablemente hoy no hay continuidad de oferta balanceada y esto se debe precisamente a que las empresas no ven aún una rentabilidad tentativa en el mercado de este producto.




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