Asaltaron a un remisero

fue perpetrado por tres delincuentes

07/10/2007 00:00

ELDORADO. Un trío de delincuentes armados con cuchillos asaltó a un remisero de esta ciudad, a quien agredieron con golpes de puño y patadas para luego incinerarle el automóvil. El violento atraco fue llamativamente similar al perpetrado también por tres individuos a principios de mayo último, donde incluso el chofer trabajaba para la misma empresa (Eldorado Remises), teniendo en cuenta los datos oficiales. Esta vez los malandras utilizaron un “modus operandi” prácticamente igual: abordaron el vehículo haciéndose pasar por pasajeros y luego cambiaron drásticamente su rol, pasando a ser salvajes asaltantes. La víctima fue identificada como Sandro Grossmann (23), quien a la 1.30 de ayer fue solicitado para un viaje por parte de tres hombres, a la altura del kilómetro 7 de Eldorado, más precisamente en avenida Fundadores y Matienzo, indicó la policía y en base a la denuncia. Al cabo de unos minutos y al llegar a la subestación de EMSA, en inmediaciones al km. 1 y cerca del barrio Pinares uno de los ladrones le exhibió al trabajador del volante un cuchillo. Bajo amenazas y sin dejar de intimidarlo lo obligaron a colocarse boca abajo en los asientos de atrás, tras lo cual lo despojaron de 50 pesos en efectivo, pertenecientes a la recaudación del día. Extraña y violenta actitud Acto seguido, los delincuentes maniataron al remisero y le vendaron los ojos, abandonándolo en un descampado y huyendo a bordo del rodado, marca Fiat Duna. Poco después y en una actitud bastante extraña, los asaltantes regresaron al lugar y sin mediar palabras, comenzaron a golpear ferozmente, con puñetazos y patadas, al indefenso joven, confió un vocero de la UR III, con asiento en Eldorado. Luego de ser abandonando nuevamente (los malandras escaparon en el auto), y tras varias horas -alrededor de las 6- Grossmann pudo zafar de sus ataduras y notificó del hecho a la policía. Los efectivos montaron un operativo y a los diez minutos hallaron el rodado denunciado como robado, estaba quemado totalmente, detrás del predio de la empresa yerbatera Iguazú. El vehículo figuraba como propiedad de un agente penitenciario. Se supo que el trabajador del volante no tendría lesiones graves y la policía investiga para tratar de dar con los autores del robo.