Cumpliendo con los plazos procesales, la querella en la causa que investiga el homicidio de Nicolás D’Amico (35), se opuso a la elevación a juicio. Los abogados Claudio Katiz y Luciano Luna en representación de María Alejandra Abrantes (viuda de la víctima), presentaron en las últimas horas una oposición a dicha resolución, que se conoció el pasado 10 de octubre. En la presentación ambos profesionales solicitaron que se lleven a cabo una serie de medidas de prueba, como ser testimoniales, análisis de documentaciones varias (como ser desgrabaciones telefónicas y plantillas informáticas donde se comprueban las entregas de mercadería), entre otras diligencias necesarias para cerrar la investigación. A criterio de los letrados no se incorporaron las suficientes pruebas en la causa que permitan ahondar y llegar hasta el autor intelectual del hecho y que para ellos se trata de un empresario ganadero de la Zona Centro de la provincia. Tal como adelantó PRIMERA EDICIÓN, desde la querella sostienen que dicho empresario guarda relación directa con la “orden de matar” al bonaerense el 30 de octubre de 2015 en un abasto de Oberá y luego calcinar su cuerpo dentro de su automóvil en el paraje Chatón de Leandro N. Alem.Con el “objeto de acompañar elementos, sugerir y solicitar la adopción y producción de medidas de prueba tendientes al esclarecimiento”, los abogados presentaron ante la jueza de Instrucción 1 de Oberá, Alba Kunzmann de Gauchat el pedido para que se “investiguen a los autores intelectuales, instigadores o mandantes” del crimen.Por ello insistieron en que faltan muchos elementos por agregarse en el expediente y que deben ser merituados por la Justicia. Según los abogados querellantes en ello se basa su pedido de oposición a la elevación a juicio de la causa. Actualmente y bajo sospecha de ser los autores materiales del crimen hay dos detenidos con prisión preventiva (por homicidio agravado por haber sido cometido con alevosía) y otros seis imputados por encubrimiento agravado (en libertad debido a que no es un delito que contemple la cárcel), precisaron las fuentes consultadas. A las 23 del viernes 30 de octubre de 2015 en un camino de Colonia El Chatón, a unos 1.500 metros de la ruta nacional 14 (en Leandro N. Alem), fue descubierto un automóvil VW?Bora calcinado y en el interior del baúl restos humanos. Tras realizarse una prueba de ADN se supo eran de D’Amico. La autopsia no pudo establecer lesiones previas al fuego, no obstante en la escena también se secuestraron proyectiles calibre 22 milímetros, no descartándose que fue ultimado a tiros. Nicolás era preventista y cobrador de una firma de carnes con domicilio en Lobos, provincia de Buenos Aires. Según fuentes del caso, el móvil del crimen estuvo relacionado a una millonaria deuda y que la infortunada víctima intentaba cobrar.En medio de un caso enmarcado en una oscura trama de deudas, amenazas y muerte, los investigadores no bajaron los brazos ante la falta de evidencias. Es que el fuego justamente fue utilizado por el o los asesinos para borrar pruebas. El GPS del automóvil, analizado por expertos en ese tipo de tecnología, fue fundamental para determinar los últimos movimientos del cobrador. De esta manera se supo que su vehículo antes de dirigirse al paraje donde lo hallarían totalmente incinerado, estuvo en Oberá. Este dato más las conclusiones del entrecruzamiento de llamadas, determinando cuáles fueron los últimos contactos que mantuvo la víctima, habrían cerrado el círculo sobre los sospechosos, tal como se publicó en su momento.




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