“Una calle para Rulo en el corazón de todos” es la propuesta de Mario Zajaczkowski para el Honorable Concejo Deliberante de Apóstoles, porque entiende que Grabovieski “se merece este homenaje”, y suma a Luis Ángel Monzón, Chango Spasiuk y Mencho Ponce al planteo que rápidamente cobró fuerza en las redes sociales e incluso sumó algunos otros nombres.Un reconocimiento que, sin duda, merece cada uno de ellos, por haber hecho, o hacer de esta tierra parte de su vida y viceversa. Acercando su mano y su talento, “apostando al corazón”, como dijo el líder de “Los 4 Ases” a PRIMERA EDICIÓN, sorprendido por esta iniciativa, de la que desconocía completamente.En este contexto, Grabovieski dejó sus saludos a todas las instituciones y casas de familias que a lo largo de los cuarenta años que lleva andando el camino de la música le abrieron sus puertas, a quienes valoraron su trabajo y lo eligieron.Es que, con su acordeón a cuestas, logró amalgamar una Kolomeika, danza típica ucraniana; con un chotis, perfumando la música con esa misma esencia que se esparció en la sociedad, reuniendo costumbres, uniendo sangres y dando como resultado un bello crisol de razas, historia que de alguna manera se refleja en “Carro Marrón”.Largo camino recorridoMás de cuatro décadas pasaron ya desde aquel día en que Rulo Grabovieski tomó por primera vez un acordeón, “papá tocaba, pero nunca pensé que iba a ser músico, a los 16 años comencé con una profesora y desde entonces no paré. Desde aquel día en que un señor vino a buscar a mi padre y dijo que era para nosotros, para que toquemos en una fiesta y desde entonces no paramos, en medio del trabajo, en el campo, la pasión era la música, un hobby, que dio un rotundo giro; allá por el año 2000, cuando un negocio que teníamos con un hermano, no terminó bien y a partir de allí me puse a buscar otros renglones, como el de enseñar, ya no solamente con Los 4 Ases, sino que hoy tengo alumnos, voy un día a Azara, otro a Posadas, al salón Ucraniano, y en mi casa”, recordó.Y subrayó que “con Los 4 Ases, siempre hubo actividad a pesar de los altibajos de la economía, de la situación y la región, siempre hubo actuaciones de las más diversas, porque vamos desde la chacra hasta el escenario más grande, la semana pasada estuvimos en la Fiesta del Varénique, en San Bernardo, Chaco, que coincidentemente hace la Colectividad Ucraniana, algo muy lindo y es un viaje que insume dos o tres días, tenemos que salir un día antes, por la distancia, llevando todo el sonido, y volvimos para las kermeses de la iglesia Ucraniana, en el salón del colegio donde hice la primaria, mis hijos también, un espacio del que estamos siempre muy cerca”.Además, hoy estará junto a sus aprendices de Azara y Los 4 Ases, en las fiestas patronales del municipio; y el próximo domingo, por la tarde, en la costanera posadeña, que “tiene acostumbrado al transeúnte a grandes eventos, donde sin mucha propaganda nos encontramos con gente que viene de diversos lugares y se lleva también el recuerdo de la música de la región”.Encuentros, movidas, presentaciones que no hacen más que dar cuenta que Rulo continúa siendo música, sin importar donde esté montado el escenario.Sorpresa y emoción Sorprendido por la movida que encontró un importante número de adeptos en las redes sociales, el acordeonista se remitió a las palabras de su esposa, para quien “los homenajes deben hacerse en vida”.E hizo hincapié en que no puede dejarse pasar por alto a Luis Ángel Monzón y recordó a otros grandes artistas de la región, “pero algunos calaron más”.Y confesó que se regocija al “estar cerca de la gente, me gusta estrechar brazo o amistad con quien me cruce, disfruto de la amistad y el saludo de toda persona porque esta vida es un soplo, es tan rápido, qué cosa linda es compartir, no solamente en familia. Cómo no saludar a alguien que va del otro lado de la calle silbando, cantando un tema”.Más allá de las fronterasLa música le abrió puertas y oportunidades a Grabovieski para ir más allá de donde en algún momento imaginó. “Voy a cumplir 62 años y el salir de mi Apóstoles por algo tan lindo en cuanto al corazón, al afecto, a la música, haber recorrido la tierra de mis antepasados, Ucrania, el tener la suerte de pasar por Holanda, a la ida, y Francia, a la vuelta, y ver esa cultura más que milenaria, hoy no termino de decir ‘vayan donde vayan, conozcan un poco de la cultura del mundo, la idiosincrasia de un país y no hace falta hacer muchos kilómetros”, aconsejó. “Cuando fui a Europa me dije ‘cuánto tenemos que aprender’, no copiar, amo Apóstoles a mi provincia, quiero demasiado a esta región y soy argentino; a pesar que vengo de padres con otras ascendencias, no olvido las raíces, pero es importante valorar la idiosincrasia de una región, cómo anda, trabaja, su tiempo para la vida, el trabajo y la cultura”, agregó.“En la chacra, mi abuelo decía ‘querés ocupar tu tiempo, la yerba está pidiendo una azada, fijate en la mandioca que está avanzando el yuyo’, cosas que uno vive cuando viene de un lugar de trabajo, de una cultura que pasa por el trabajo pero cuan importante es también darse un tiempo para el arte”, opinó. Porque, después de todo, “qué lindo es poder contener hoy, entre otras cosas, entre otras ofertas, al mundo nuevo, al mundo que se viene, con la música de la región y también la que piden mis alumnos, que quieren sacar ‘Despacito’, por ejemplo, y eso la verdad que le sirve a un profesor porque exige; Los 4 Ases no nacieron con la música de los abuelos, nacieron con la música de la región, porque la influencia de la zona es tan fuerte que sirve la raíz y el resto lo vamos matizando”, finalizó Rulo Grabovieski para quien, después de cuarenta años, sus días continúan siendo de trabajo.




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