A casi 3 años de la gesta "Jangada Libertad", su gran impulsor, el ambientalista Rulo Bregagnolo, al igual que el realizador Lucho Bernal Mateos, director del documental sobre la aventura, todavía en etapa de producción, charlaron con PRIMERA EDICIÓN sobre la expedición y sus resultados, la actualidad de la embarcación y los proyectos en un futuro no muy lejano, que implica volver a ponerla a flote, pero esta vez en aguas del Paraná, desde Puerto Iguazú hasta Ituzaingó (Corrientes). La hazaña se gestó a partir del deseo de replicar a la famosa aventura registrada en la película documental “Expedición Atlántis”, que es el nombre dado al cruce del océano Atlántico efectuado por cinco argentinos, en 1984, quienes partieron desde el puerto de Tenerife en las Islas Canarias y llegaron 52 días después a La Guaira en Venezuela para probar que 3.500 años antes de la llegada de Cristobal Colón, navegantes africanos pudieron haber llegado “por accidente” a las costas de América conducidos por específicas corrientes marinas. En la versión Local, la gesta Jangada Libertad, supuso navegar durante varios días el río Uruguay, desde El Soberbio hasta Paso de los Libres (Corrientes) para sensibilizar a la población ribereña hacia un mayor compromiso el ambiente y el rotundo rechazo a las grandes represas en la región. “La gesta fue exitosa desde – y gracias – al apoyo periodístico en la cuestión mediática y desde las redes sociales que lo que esperábamos en los pueblos asentados en la ribera del Uruguay: De hecho hubo gente que nos esperaba en los puertos donde atracábamos, pero no la cantidad que nos imaginamos”, recordó Bregagnolo para quien el mal estado del tiempo fue un “factor determinante”.“La Jangada Libertad se convirtió en un ícono de lucha pacífica. Nosotros llevábamos un combo de cosas interesantes, como para llegar a las localidades con charlas, videos, folleteria, muestra fotográfica y poesía para generar sensibilidad hacia nuestros ríos”.Los tropiezosEl grupo de hombres y mujeres que parten desde el Soberbio encuentran en el camino distintos tropiezos, el primero la gran crecida del río en cuestión que obligó a suspender por diez días la salida pautada. Cuando finalmente zarparon y hasta que llegaron a San Javier, en un lugar conocido como Punta Arenas, tuvieron varios desencuentros con Prefectura.“En principio, la Gendarmería en Santa Rita nos labró un acta, lo cual fue sumamente molesto porque queríamos manifestarnos como ciudadanos de bien, en contra de los riesgos que corrían nuestros ríos”, explicó el ambientalista miembro de Cuña Pirú. Asimismo, según rememoró para esta nota, San Javier fue una situación “bisagra” porque después de todas las situaciones tensas vividas en días posteriores allí los esperaban las autoridades quienes, “siguiendo ordenes de la superioridad”, retuvieron las embarcaciones, labraron actas e incautaron una de las lanchas de apoyo, propiedad del productor agrario Carlos Meith de Santa Rita (Alba Posse) quien junto a su hijo emprendió el viaje como apoyo. “La ridícula justificación era que la embarcación no tenía planos de construcción que exige la Fuerza. Para nosotros fue poner palos en la rueda para evitar que la jangada siga. Eso nos generó mucho desánimo. Mucho peor nos cayó que incautaran una embarcación, que sigue bajo la orden de la Afip. Es cierto, era brasilera, había sido comprada por un vecino de Santa Rita (Alba Posse), un señor que cuando se produjeron las terribles inundaciones en El Soberbio trabajó mamo a mano con Prefectura, y sin miramientos de horas y gastos de combustible, pero que cuando acompañó a una actividad tan interesante, se la quitaron”, recordó con pesar. No todas fueron penasLa jangada también llegó a un atracadero en Puerto Maúa (Brasil) donde Aduanas nos permitió llegar para dar nuestras charlas, exponer nuestra música y explicar porqué nos oponemos a las represas.“Fue muy simbólico navegar sobre una balsa sobre un río amenazado, con propulsión a viento y a remo, salvo las veces que alguna lancha nos empujaba cuando entrábamos a algún remanso”, recordó con alegría sobre los aspectos más positivos de la travesías.“Lo más importante se materializó cuando llegamos a Santo Tomé donde pudimos dar una charla ante más de 400 personas. Ver llegar a gente, con una balsa, después de hacer 400 kilómetros fue muy pintoresco. En el pueblo impactó desde el punto de vista emocional y visual”, dijo sonriendo al destacar las ganas de participar de una población que estaría en riesgo potencial con respecto a la construcción de represas que afecten su territorio. La próxima aventuraHaber pasado por todas las experiencias negativas y positivas sirvió a estos hombres para que se pongan a pensar en la próxima hazaña. “La amenaza de nuestros ríos siempre está latente. Si hasta ahora los mandatarios no avanzaron con este tema ha sido por la férrea oposición de los misioneros”, opinó respecto de la consulta de cómo sigue hoy la Jangada.“Está la idea de repetir la travesía en esta ocasión navegaríamos el Paraná. “Tenemos un proyecto armado para hacer la jangada desde Iguazú hasta Ituzaingó o Corrientes capital”, señaló el activista ambiental y dejó “flotando” la idea de un retorno. Fotos: Gentileza Rulo Bregagnolo





Discussion about this post