Las venas cumplen con la función de devolver la sangre que llevaron las arterias hasta los diferentes tejidos de regreso al corazón. Mientras que en la parte superior del cuerpo esto se cumple sin dificultad gracias a la fuerza de la gravedad, en los miembros inferiores no es igual. La sangre que fue llevada hasta el pié, debe ascender por las venas hasta el corazón, por lo tanto debe recorrer aproximadamente 1,5 metros ascendiendo dentro de estos venas. Resulta fácil imaginar que el impulso necesario para remontar ésta distancia debe ser lo suficientemente fuerte como para vencer la fuerza de gravedad y cualquier factor que se oponga tiene una efecto perjudicial para que se cumpla con este cometido.El primer impulso para el ascenso procede de la contracción de la pantorrilla, la que otorga un primer “empujón” a la sangre contenida en la misma. Una vez que esta se ha puesto en movimiento, debe pasar por el muslo para entrar al abdomen y por último llegar al corazón.Quiere decir que, si los músculos de la pierna contraen, no comienza el ascenso de sangre y si la presión abdominal es muy alta (obesos), ésta no puede entrar libremente a esta cavidad para seguir ascendiendo.Este fenómeno llamado “retorno venoso” resulta muy importante para bajar la presión venosa en las piernas, cuyo aumento representa el principal factor de riesgo para esta enfermedad, que se inicia con edema, dolor, pesadez, calambres y prurito.Resumiendo, la patología varicosa responde fundamentalmente a dos causas: falla en el bombeo de sangre por parte de la pantorrilla, o hiperpresión abdominal (obesidad) que impide el ascenso de la misma. La pared de la vena pierde su elasticidad y se va dilatando paulatinamente.Como consecuencia de todo lo mencionado, pueden aparecer trastornos severos en piel, verdadero órgano donde repercute la patología circulatoria. A veces puede tratarse de un simple eczema o llegar a trastornos severos como la úlcera de pierna, flebitis y trombosis. Quien pretenda hacer prevención en patología venosa, debe estar atento al aspecto de la piel.Ya que en nuestro medio es tan frecuente la aparición de dichos trastornos, es que hemos decidido impulsar la creación de un área de “Cuidado Avanzado de Heridas”, donde los pacientes con trastornos tróficos de origen venoso pueden concurrir a curaciones dos y hasta tres veces por semana, paralelamente a la solución de su problema varicoso.Asesoró: Dr. Daniel Roberto Onorati (MN: 81091) – Presidente del Congreso Argentino de Flebología y Linfología





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