En octubre de 2014, la adolescente de 16 años fue a la casa de su hermana para cuidar a sus sobrinos, ya que la madre viajaría. La noble predisposición que tuvo la menor, más tarde, se transformaría en un calvario. En un juicio abreviado, Javier Dos Santos, un empleado de 31 años, confesó que aguardó la oportunidad para atacar a su cuñada. Esperó que su concubina aborde un colectivo de larga distancia y regresó a la vivienda, allí la golpeó y sometió sexualmente. Tras admitir su responsabilidad, fue condenado a la pena de siete años de prisión efectiva por el delito de “abuso sexual con acceso carnal”.Finalmente, Dos Santos fue esposado y trasladado a la Unidad Penal II de esta ciudad, donde purgará su condena. Fue a cuidar a los sobrinos De acuerdo a la investigación, en octubre de 2014, la menor llegó a la vivienda que su hermana compartía con su concubino, Javier Da Silva, en la localidad de San Vicente. Es que la mujer tenía que realizar un viaje y le pidió, a la adolescente, que mientras no estaba en la casa cuide de sus hijos. Al día siguiente, cerca de las 3, la mujer salió de la casa junto a su concubino y se dirigieron a la terminal de ómnibus. Allí abordó un micro e inició el viaje.Da Silva, tras despedir a su pareja regresó a la propiedad y fue directamente a la habitación donde descansaba la adolescente.Profundamente dormida, el imputado aprovechó el momento y ejerciendo fuerza la tomó de los brazos, le tapó la cara con una frazada y la sometió sexualmente.Poco después, cuando la víctima logró escapar de las garras de su agresor, se comunicó con su madre y le alertó de lo ocurrido.La mujer, sin demoras radicó la denuncia y ese mismo día, Da Silva fue detenido.




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