La historia de Santa Ana está marcada por la gloria, el esplendor, la persecución, la sangre y la decadencia. Probablemente Horacio Quiroga hubiera podido escribir un libro lleno de cuentos fantásticos sobre el pueblo, el cual cumplió -nada más y nada menos- que 130 años el 10 de septiembre último. Material no le iba a faltar. Su historia, olvidada, registra haber sido un genuino polo de desarrollo en la región, cuna de pioneros y de una raza política de trascendencia. En paralelo, también carga con haber atestiguado la crueldad de una época en la cual tuvieron lugar crímenes y las más terribles persecuciones políticas…En su período de esplendor, florecieron en la localidad unos 34 molinos hidráulicos, lo cual trajo un desarrollo sin precedentes a toda esta región Sur, del entonces Territorio Nacional. Entre el 1880 y 1970 la navegación tuvo su mejor momento y el puerto de Santa Ana era un hervidero incesante de trabajadores. Sin embargo, ese brillo se fue apagando con el tiempo y los santaneros nunca se pudieron recuperar definitivamente de la crisis naviera que obligó a cerrar fábricas e industrias, lo cual derivó, consecuentemente, en el síndrome del nido vacío, a causa de que la gente joven abandonó el terruño en busca de oportunidades. Poblada por inmigrantes a partir de la segunda mitad del siglo XIX, muy cerca de donde -en la actualidad- se encuentra la planta de CBSé, la incipiente y pionera sociedad se ubicó en proximidades de donde se hallaban las reducciones jesuíticas; de hecho, estos primeros pobladores hasta utilizaban el viejo cementerio indio para enterrar a sus difuntos, práctica que se extendió hasta entrados los años 70, cuando se impulsó el reordenamiento promovido por el exintendente Antonio Felipe Bermüller, descendiente del pionero Adam Bermüller, impulsor de la primera fábrica de cerámica a gran escala de Misiones.Desde sus orígenes, la población local supo vivir muy bien gracias a la producción yerbatera. Desde 1870, la historia de la yerba mate tiene mucha relación con Santa Ana, algo que está presente en los libros locales, por algunos conocimientos recopilados de esa época: Rafael Hernández, responsable de la segunda mensura de Santa Ana, ya nombra en sus registros, por ejemplo, el arroyo de las máquinas (Ahora Loreto), donde se levantaban los molinos de yerba canchada que trabajaban a fuerza hidráulica. “La yerba se cosechaba en la zona de Campo Grande, Oberá y alrededores que luego se traían hasta Santa Ana donde la secaban, la molían y la transportaban en los grandes barcos de carga”, contó don Antonio Bermüller en una larga charla con PRIMERA EDICIÓN. Marcados por una época cruel Ya se contó alguna vez el mito de la “negra maldición” en torno a la yerba mate, la cual se cree reafirmada por ejemplo, en la persecución que sufrió el naturalista Amado Bonpland, un francés quien había sido jardinero de la reina de su país, y que aquí se convirtió en un perseguido y preso político de Gaspar Rodriguez de Francia, que lo llevó por la fuerza al Paraguay donde estuvo nueve años preso. ¿Su culpa? haber logrado desarrollar un antiguo conocimiento jesuita sobre cómo germinar la semilla de la yerba mate. La tragedia también eligió a Allan Stevenson, desarrollador del tubo rotatorio (secanza rápida de la yerba canchada) asesinado en una emboscada supuestamente organizada por un grupo del ala dura de sindicalistas, quienes sostenían que tal invención iba a dejar en la calle a miles de trabajadores. Antonio de Llamas, otro hombre ilustre y precursor de la germinación de la yerba mate, quien sufrió el incendio y saqueo total de su chacra experimental tuvo que abandonar la provincia por su seguridad. Algunos pionerosEsta localidad fue, sin dudas, población pionera en muchas cosas, por ejemplo en la puesta en funcionamiento del ingenio azucarero San Juan en 1884, durante el gobierno de Rudecindo Roca. La llegada de la familia Bermüller en 1890 fue consecuencia de la creación de la primera fábrica de techos y pisos de cerámica de la región y también han salido de sus entrañas además de políticos, escritores de renombre y otros visionarios. Alejandro y Andrés Hadad, quienes se instalaron en el pueblo en 1912 fueron otros dos precursores y luchadores que aportó el pueblo por los derechos de los trabajadores yerbateros. Este último es recordado cariñosamente porque casi a los 100 años -y dos días antes de morir- dirigió un discurso en una protesta yerbatera que había copado la plaza 9 de Julio (Posadas), en una fuerte puja por los precios. Otro personaje de renombre fue don Julio Silveira Marquez, diputado, docente y convencional constitucional. Sus hijos fueron todos abogados quienes siempre participaron en la vida política partidaria de la provincia. Asimismo, Santa Ana aportó tres gobernadores, incluyendo el primer gobernador constitucional, un vicegobernador y un presidente de la Legislatura. “Esa tradición política se cortó en algún momento, cuando en el pueblo hubo necesidad de dejar ir a los hijos en busca de un futuro porque allí escaseaban las oportunidades; pese a ello Santa Ana sigue siendo importante políticamente, hay buenos lazos con la provincia, la cual de una u otra manera siempre la está mirando, más allá de que se espere y quiera más”, aseguró don Bermüller. “¿Qué pasó?”. Responde Inés Tañski, directora de la centenaria Biblioteca Popular Sarmiento: “Se quedó en el tiempo y no se pudo recuperar, de la decadencia de la navegación pluvial en los años ‘70 cuando la pavimentación de la ruta 12 iba a marcar el principio del fin de la navegación. Algunas décadas después, la nueva traza rápida de la ruta 12 (al costado del pueblo) la terminó de aislar comercialmente. “Santa Ana fue, y todavía es importante y muy bien mirada por la provincia; sin embargo nos parece relevante contar nuestra historia para saber qué logramos en el pasado y de qué somos capaces. Ese será un paso esencial para devolverle el esplendor a esta cuna de desarrollo”, enfatizó la mujer. Un visionarioAdam Bermüller, carpintero de profesión, encontró en Misiones una veta en la industria de la cerámica. La fábrica que logró levantar (totalmente equipada con muebles que él construyó) dio trabajo por 65 años a más de 100 operarios. Su gloriaSanta Ana tiene una historia interesante porque en algún momento fue centro importante y polo de desarrollo en la provincia y en la región. Además de una treintena de molinos y el ingenio azucarero San Juan, en su suelo se desarrolló la primera fábrica de cerámica de la provincia. En la zona del antiguo puerto y por 65 años la empresa floreció y dio trabajo a cientos de familias, como gran polo de desarrollo que era. Sus restos quedaron sepultados bajo el Paraná cuando Yacyretá lleg&o
acute; a cota definitiva. Biblioteca popularLa Biblioteca Popular Sarmiento acompañó la historia de Santa Ana. Existe desde 1910. En esa época hubo una fuerte recomendación del Gobierno central para el impulso de bibliotecas. En la actualidad es una de las más importantes de Misiones con más de 18 mil libros.




Discussion about this post