Es el mejor ejemplo de que la Renovación borra con el codo lo que escribe con las manos y que actúa de acuerdo al humor social. En marzo, cuando se multiplicaban las protestas contra el tarifazo, se ordenó una auditoría, reducción de gastos y mecanismos de transparencia en la empresa Emsa. Este miércoles, con la población más pacificada, se ratificó en la presidencia al inefable Sergio “Piti” Ferreyra y se aprobó el balance de la empresa “a libro cerrado”.Esto quiere decir que sigue el secretismo, que no se cumplió ni se piensa cumplir la promesa de transparencia que se hizo en marzo y que la empresa sigue siendo manejada como una caja política a la cual ingresan presidentes con un patrimonio y salen con otro, varias veces más grande, amparados por la venia de un gremio amigo, complaciente y “prendido” en todos los manejos, como el Sindicato de Luz y Fuerza.La asamblea de la vergüenza se realizó el miércoles en el edificio de la empresa y pese a que la “estatal” sigue dando pérdidas millonarias, el exintendente de Iguazú, Marcelo “Gran Cuñado” Sánchez, uno de los directores, propuso que se apruebe el balance a “libro cerrado”. El resto actuó de cómplice y levantó la mano.Según información extraoficial -ya que la oficial la ocultan- la empresa habría arrojado un pasivo en el año 2015 que se acercaría a los 500 millones de pesos. Justamente por este vergonzoso desmanejo es que ni quisieron abrir el balance para ver esos números. ¿Quién paga esta fiesta del derroche? Los usuarios misioneros, las familias, las industrias, los comercios, que desde febrero soportan un incremento que llegó hasta 400%. A pesar de tener la represa Yacyretá a 100 kilómetros, deben soportar una de las tarifas más caras del país. Y además los misioneros son absolutamente dependientes de la energía eléctrica, porque Misiones no tiene gas natural en redes, como otras provincias, donde sus habitantes usan el gas con numerosos fines, en reemplazo de la costosa electricidad. Luego de aquellas protestas de febrero y marzo, el Gobierno puso en duda la continuidad de Ferreyra. Hasta la diputada Silvia Risko había pedido su renuncia por la “gobernabilidad” de Hugo Passalacqua. Pero fue el propio Gobernador quien decidió darle rienda suelta a cuestionado funcionario. La lógica política que se escucha de quienes defienden este papelón es la siguiente: Ferreyra ya está quemado, por lo tanto no conviene traer a otro para que se queme”. Pero la respuesta a esta lógica debería ser: “que sea presidente alguien capacitado, que no vaya a quemarse, sino a trabajar por mejorar el sistema energético y reducir la tarifa de los misioneros”.Empleado vipEsta semana muchos recordaron que una de las primeras medidas que tomó Ferreyra apenas ingresó a la presidencia de la empresa fue “auto incorporarse” a planta permanente en la categoría máxima. Con total descaro. El titular de la empresa se convirtió en el administrador que más profundizó la crisis económica y financiera de Emsa, consiguiendo abultar la deuda en cifras impensadas. En el balance aprobado de 2014, oficialmente Emsa reconoció una deuda superior a los 400 millones de pesos, donde los principales acreedores son los trabajadores de la compañía, los agentes de retención previsional e impositivos, el sindicato y la Federación Argentina de Trabajadores de Luz y Fuerza (Fatlyf). Ahora en 2015, como fue a libro cerrado se desconoce, pero se cree que los números deficitarios sigan creciendo entre gastos superfluos y otros dibujados.Su permanencia en el cargo tiene mucho que ver con el apoyo incondicional que le brinda el líder del sindicato de Luz y Fuerza, Julio Héctor “Cachilo” Rodríguez, a quien se le asigna una cercanía de conveniencia en los principales negocios que se pactan en Emsa, donde se habla de testaferros y empresas proveedoras que se designan a dedo. En la asamblea se designó a los dos asambleístas que suscribieron el Acta junto al presidente de la empresa, y en este marco se aprobaron los “Estados de Situación Patrimonial, Estados de Resultados, Cuadros y Anexos e Informe de la Comisión Fiscalizadora correspondientes al Ejercicio Nº 48 cerrado el 31 de diciembre de 2015”. Esto significa que Ferreyra tiene resguardo legal a todos los desmanejos que realizó, sin ningún tipo de control de los otros directores de la empresa. Qué quiere decir que se apruebe el balance a libro cerrado: que no se desglosaron los números; que no se cuestionó ni revisó el “rojo” patrimonial, no hubo revisión de los bienes de la empresa, los libros mayores y menores ni tampoco lo que se compró o cómo se gastó el dinero. Vale recordar que Emsa, para cubrir su pasivo mensual, venía necesitando cerca de 20 millones de pesos por mes que el Estado provincial le transfería como aportes de capital, porque la recaudación de la empresa no cubre los abultados gastos que tiene. Después del tarifazo necesitó menos, pero sigue siendo deficitaria.También directores En la ocasión, para cumplir con la burocracia, también se designaron dos directores titulares y dos directores suplentes por la Clase “A”, recayendo las mismas en los señores: Sergio Ferreyra, Carlos Dalmiro Pretto y Héctor Alejandro Rojas Decut y Jorge Luis Espinoza respectivamente. Pero además se designó un director suplente por las acciones de la Clase “C” recayendo la misma en el señor Carlos Ricardo Sánchez y también se designaron un síndico titular y uno suplente por las acciones de la Clase “A” siendo ratificados Sergio Omar Scherf y Myrian Ruth Cohen respectivamente. A partir de la fecha el Directorio de la empresa queda conformado de la siguiente manera: Presidente: Sergio Darío Ferreyra; Vicepresidente: Carlos Dalmiro Pretto; directores titulares: Miguel Ángel Oliveras, Marcelo Sánchez y Hugo José Amable. Nada se sabe todavía de la auditoría contratada por el gobierno, en forma poco clara, supuestamente con la intención de transparentar los manejos de la empresa, de aquí en adelante, porque para atrás no quisieron ni mirar.“Asociaciones delictivas”Indignación es lo que despertó esta decisión en la población y en aquellos referentes de las Plazas Autoconvocadas que torcieron el brazo a la Renovación y le obligaron a, por lo menos, anunciar una auditoría de dudosa transparencia.Gervasio Malagrida, uno de los referentes de los autoconvocados, señaló a PRIMERA EDICIÓN que “Emsa es una caja política que solventamos todos los misioneros. Su servicio al poder oscuro se paga con impunidad, la misma con la que osa desafiar los fallos de la justicia federal”, en referencia a la aprobación del balance, la ratificación de Ferreyra como presidente y el fallo judicial que obliga a la empresa a retroceder el tarifazo, que Emsa no cumple.Enzo Giraudo, otro vocero de los usuarios autoconvocados, fue lapidario en su lectura de la decisión del gobierno: “confirma que el camino de quien gobierna es mantener estas asociaciones delic
tivas”, sentenció. Sobre las desinfladas protestas, opinó que “hay una efervescencia mayor en las redes sociales. La gente se expresa con mayor libertad (por esos medios). Pero la realidad es que la mayor parte de la gente, trabaja, vive o está en relación con el Estado” y agregó que hay problemas de corrupción en el gobierno”. Dijo que ahora “estamos siguiendo el camino de la justicia, porque no sirve juntarse en la plaza. La gente no va o si va, no se expresa”. Por último se acordó de la auditoría: “no hay ningún resultado” y “no sé como cierran” el balance dijo, y agregó que “la auditoría fue una escenografía montada para distraer. El único resultado es que (la Auditoría) nos va a costar una fortuna y nada más”, concluyó.En tanto, el diputado nacional radical Luis Pastori, opinó hace poco que “el tarifario no es el único problema de la empresa que suministra electricidad a los misioneros. Emsa tiene problemas mayores, como la descapitalización sufrida a lo largo de varias décadas, el descontrol financiero, y la desjerarquización de los cuadros técnicos que han perdido poder de decisión frente a los operadores políticos de turno”.La auditoría de la que nada se sabePasaron tres meses y el gobierno ni la empresa han dado ninguna señal de las que la ciudadanía esperaba al respecto de la auditoría anunciada para “transparentar” Emsa.Entre el secretismo y la falta de información, lo que se pretende conocer es: la cantidad de empleados registrados bajo relación y sin relación de dependencia; si es cierto que alrededor de 2.700 empleados son quienes marcan la tarjeta de entrada, y que existirían otros 1.000 que no trabajan (pero cobran); si existen zonas en las cuales las pérdidas no técnicas, o sea el robo de energía, llegan al 30% de la energía operada.También se cuestiona las características de las compras de insumos, repuestos y equipamiento en general, sería interesante comparar los “precios pagados” versus “precios de mercado”; así como el cumplimiento de las condiciones salariales de convenio con los agentes (horas extras, bonificaciones anuales, etc.).Si es cierto que el sistema de subtransmisión (33 KV) se encuentra virtualmente destruido, así como el estado del sistema de distribución, especialmente en el interior de la provincia; si la quema de transformadores de 33/13,2KV es por falta de un adecuado mantenimiento.En Andresito, Emsa no atiende los reclamos por falta de combustibleEl viernes 26 no fue un día más para el jefe de Distrito de Emsa de Andresito. Se hartó, y se hartó de tal manera que decidió dejar de tragarse la bronca en privado y a través de las radios locales le informó al pueblo que desde ayer se suspendió la atención de reclamos por falta de energía, porque no tienen combustible para mover las camionetas. Seguirán asistiendo a los llamados de los servicios de salud, la policía, las escuelas, pero los más de dos mil usuarios rurales de la jurisdicción y los otros tantos de la ciudad tendrán que esperar, ya que no tienen a quién pedirle combustible “fiado” después de agotar la paciencia y el aguante de los expendedores del municipio. “Lo peor es ver que hay gente que no es del distrito y que tiene vales de la empresa. Nosotros nos volvimos mendigos y quedamos mal enfrente de la gente, y otros usan lo que es para el servicio” se lamentó Guillermo Hessler, el encargado de la dependencia que tiene más de treinta años de antigüedad en la empresa y que lamenta que su localidad sea víctima de un mal manejo de los recursos que atribuye a un gerente, no a los directivos de la prestataria. “Hace rato venimos mal, nos vienen achicando la provisión de materiales y combustibles, más a nosotros porque hay una pica personal parece, pero al final el que se perjudica es el pueblo. Tenemos un consumo de combustible mensual de 35 mil pesos en promedio y este mes nos mandaron sólo 13.200, la tercera parte. Esto viene hace meses, todas las veces quedamos debiendo, pero ya no tenemos cómo estirar” contó el trabajador eléctrico, dispuesto a dar la cara porque entiende que su paciencia llegó al límite y es necesario “que el presidente de Emsa, el gobernador Hugo Passalacqua y el vicegobernador Oscar Herrera Ahuad conozcan la situación y nos ayuden”. El distrito de Emsa de Andresito abarca no sólo la zona urbana, sino también una extensa área rural de 30 kilómetros de ancho por 70 de largo, aproximadamente, con 1.500 subestaciones de electrificación rural por atender en forma cotidiana. Cada camioneta realiza unos 400 kilómetros diarios en promedio, lo que da una idea del inmenso trabajo que tienen a su cargo los 30 obreros de la electricidad que prestan servicios en la zona. “Capaz el presidente (de Emsa) no está sabiendo lo que pasa y en una de esas los fondos están pero no llegan. Acá al menos, no llegan. Desde que empezó el año no nos mandaron ni una sola caja de lámparas para alumbrado. El pueblo va quedando a oscuras y si se cambia algo es gracias al intendente que aporta fondos de la municipalidad para las situaciones más graves”. agregó. Hessler refirió que el agudizamiento de la crisis genera quejas y malestar entre los usuarios, que pagan religiosamente el servicio y exigen respuestas. “Al final no tenemos combustible como le suele pasar a la policía, solo que nosotros cobramos por el servicio que prestamos, y ellos no”, se quejó el trabajador, que lleva seis años al frente del Distrito. También es consciente de la molestia que causará la exposición de la situación que atraviesa la dependencia, aunque espera que sirva para encontrar soluciones y no para cortar el hilo por lo más fino. “Sé que me arriesgo, pero tengo la esperanza de que se entienda que no nos quedan más alternativas para que ésto se solucione”, confió.




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