Hace dos meses, la profesora de educación artística del tercer año de la Escuela Martín de Moussy (exNacional), Patricia Amaro, preguntó a sus alumnos si querían representar la obra de teatro que tienen que hacer como parte de la materia dentro o fuera de los muros de la escuela. Y con la respuesta: “afuera”, comenzó esta experiencia que mostró el gran potencial de los adolescentes cuando están motivados para ayudar a otros. Según contó la docente a PRIMERA EDICIÓN, los alumnos eligieron un cuento clásico y prepararon la obra de teatro “Los tres cerditos y el lobo” con la idea de presentarla a los niños de la salita de tres del Núcleo del Nivel Inicial 2058, que funciona en el mismo predio que la Escuela 110, e invitar también a las niñas del Hogar Santa Teresita. Pero la idea fue tan bien recibida por la directora del Hogar Santa Teresita, Nora Molina, y los docentes del Neni 2058, que la obra de teatro se convirtió en un proyecto mucho más grande: el festejo del Día del Niño con los chicos de ambas instituciones, incluida las diez salitas del Neni. Y la fiesta tuvo lugar este viernes y comenzó por la mañana muy temprano con un desayuno y refrigerio, una larga e intensa jornada de juegos preparados y coordinados por los alumnos del secundario y, finalmente, la obra de teatro. Manos a la obra “Los 44 alumnos del curso organizaron todo solos, se organizaron en tres grupos: uno que estuvo encargado de los juegos para los chicos, otro del desayuno y refrigerio, y el tercero de la obra de teatro. Es muy lindo verlos tan motivados, hasta escribieron la nota para solicitar colaboraciones y donaciones a empresas locales que la directora de la escuela acompañó con su firma. Este último mes se movieron muchísimo, pidieron y buscaron todas las donaciones, hicieron los trajes, la escenografía, idearon los juegos e incluso hicieron las sorpresitas para cada uno de los chicos… que terminaron siendo alrededor de 120”, relató la docente del área. Según confió la docente, hicieron muchos ensayos de la obra de teatro “y ninguno salió como el del viernes, fue increíble… aunque no estaba previsto en el guión, los alumnos actores dialogaban con los chicos, fue una obra muy participativa y a juzgar por la respuesta del público ¡les gustó mucho!”, contó entusiasmada. El entusiasmo de la profesora es proporcional al de sus alumnos, “por primera vez, experimentaron algunas cuestiones de las que les hablaba en las clases, por ejemplo, la respuesta del público en determinados momentos de la obra, las cosas que generan risas o aplausos. Después de esta experiencia, me plantearon su predisposición a repetir la obra en otros jardincitos o merenderos… fue muy gratificante escuchar a mis alumnos proponiéndome esto”, confió. Repararán los juegosAntes de la fiesta del Día del Niño, los adolescentes fueron a visitar el Hogar Santa Teresita para conocer las instalaciones y hablar con sus responsables. Durante esa visita, observaron el patio de juegos y la necesidad de reparar y pintar algunos elementos. Según contó la profesora Amaro, “hace unos días plantearon sobre la posibilidad de usar uno de los días de la semana del estudiante para ir al hogar y reparar el patio de juegos. Por ello, ya hablaron con un profesor, que es el que se encarga del arreglo de cosas y acordaron que la semana que viene van a ir para ver qué necesitan para reparar el parque. Además, ya están organizando todo para conseguir pinturas de distintos colores y van a usar el dinero que les quedó de lo que juntaron para la fiesta del Día del Niño para comprar los pinceles”. Vale decir que, en forma paralela a la organización del festejo del Día del Niño, los alumnos del tercer año del exnacional hicieron una colecta de alimentos no perecederos y ropas que luego fueron donadas al Hogar Santa Teresita.“Como docente, estoy convencida que el aprendizaje no se da sólo en el aula. Se da también en otros ámbitos, cuando el joven aprende que tiene capacidades y que puede potenciarlas cuando trabaja con otros. Creo que esta experiencia les aportó mucho en el trabajo en equipo, fue increíble la armonía que había entre ellos el viernes, nadie recriminaba nada y cada uno hacía lo que tenía que hacer”, destacó. Al final de la jornada, la docente le preguntó a sus alumnos qué sintieron con la experiencia y, según contó, “me dijeron que se sentían más unidos como curso y que estaban muy sorprendidos con la respuesta de los niños, lo cariñosos que eran y cómo los aceptaron sin condiciones como compañeros de juegos. Ellos se vieron como adultos frente a los niños”. Fotos: Gentileza Blas Martínez




Discussion about this post