Si, como se supone, se trató de una chanza de mal gusto, el bromista puede llegar a pasarla realmente muy mal. La presunta venta de una niña secuestrada de ocho años por Internet a través de un grupo de Facebook posadeño tomó otra connotación en las últimas horas, ya que la Justicia Federal ordenó una investigación para dar con el autor de la publicación, quien podría enfrentarse a una condena en prisión.Así lo pudo saber PRIMERA EDICIÓN en las últimas horas a través de fuentes que confirmaron que autoridades federales trabajan en la causa y que ordenaron diferentes directivas para dar con el autor de la cuenta que subió la publicación, a los fines de establecer si se trató solamente de una broma de mal gusto o si realmente existió o existe un caso de trata de persona detrás de la maniobra.De una u otra manera, el propietario de esa cuenta podría enfrentarse a una imputación, ya sea por delitos contra el orden público o en desfavor de las libertades individuales. Al final de cuentas, la broma podría salir esta vez muy cara.Una venta particularLa historia comenzó a gestarse el último lunes en un grupo cerrado de Facebook que nació en Posadas y que se dedica a la compra y venta de diferentes productos.?En determinado momento, en ese grupo apareció el aviso que acompaña estas líneas, donde uno de los usuarios -el nombre de la cuenta se mantiene en reserva- posteó un aviso para nada común. En el mismo, ponía en venta una niña de ocho años, acompañado con la fotografía de una menor con la boca tapada con cinta, cual si se tratara de un secuestro.“Vendo esta niña la tengo desde unos días y no me animo a sacarle los organos si alguien la quiere me avisa en la semana me vuelvo a mexico la voy a dejar cerca del rio si no la vendo (sic)”, se lee en las líneas que subió a la red de redes el usuario en cuestión. El autor hasta le puso precio a la venta: 30 mil pesos.La publicación generó revuelo en las redes. Muchos lo tomaron desde el principio como una broma, aunque la gravedad del caso llevó a que la Justicia Federal tome cartas en el asunto e inicie la instrucción de una causa. En efecto, las autoridades están obligadas a tomar tal cuestión como algo verdadero, más allá de que se sospeche de que se trata de una broma de mal gusto. Por eso es que se ordenó en principio que los sabuesos digitales busquen a través de las redes virtuales la dirección IP (Internet Protocol) del autor de la publicación, algo así como el número de documento que cada conexión posee y por el que se permite llegar a la computadora en cuestión.A partir de allí, los investigadores intentarán determinar el grado de verosimilitud del hecho. Si es real, el acusado podría cumplir una pena por trata de personas. Si no lo es, la broma tampoco será gratuita, ya que el “humorista” podría enfrentarse a una investigación federal que derivaría en una posterior condena, todo por una chanza que más que risas podría provocarle entonces más de una decepción ante los tribunales.Encuadre legalSi bien todo apunta a una broma pesada, la Justicia debe tomar en serio el tema hasta descartarlo por completo. Es por eso que las autoridades primeramente buscarán establecer si existió o existe el delito de trata de personas, por el que el autor podría purgar una condena de 5 a 15 años (artículo 145 del Código Penal Argentino), o si por el contrario se trata de “apología del delito” (artículo 213), por el que podría recibir una pena de un mes a un año de prisión.




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