Muchas veces me han planteado el hecho de que más allá de hacer ejercicios que ayudan a mantener el equilibrio y la armonía personal, este se pierde al tener contacto y relacionarse con otras personas de su entorno. Si sientes que tu familia, tu pareja o tus amigos no están en sintonía con tus ganas de ser feliz puedes enseñarles de manera sutil a serlo y de paso te ayudas a ti mismo ayudando a los demás. ¿Cómo? Agradeciendo en voz alta y no necesariamente utilizando la palabra “gracias”.Si estás en el trabajo di en voz alta: “¡Qué hermoso día es hoy!”, “¡Qué linda camisa que tienes!”, “Qué rico mate”, “Qué bueno es trabajar con vos”, “Qué buen trabajo haz hecho”. No importa cómo reaccionen los demás porque siempre habrá uno que se prenda a agradecer, y con eso ya es suficiente por hoy. Si vas camino a la escuela a llevar a los niños: “Qué bueno es tener un hijo como vos”, “qué agradable es poder llevarlos a la escuela”, “Presiento que hoy va a ser un buen día y les va ir súper bien” e incítalos a decirte algún motivo por el cual se sientan contentos hoy. Si estás con tus amigos: “me siento agradecida de poder charlar con ustedes”, “me siento contenta de que estén bien”, “qué bueno que te fue bien en eso que te preocupaba”. Y haz lo mismo con tu pareja y con cuanta persona te relaciones.Cuando hayas logrado contagiar alegría te vas a dar cuenta por la señal clave universal: ¡las personas sonríen!! Este es un ejercicio para valientes. Si nunca lo has hecho puedes comenzar hoy. Puesto que solo los locos pretenden tener resultados diferentes haciendo las mismas cosas siempre.Colabora: Natalia de las Nieves Terapeuta MotivacionalEn Facebook: Rincon de Luz y Bienestar154366593




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