Pasó más de un año de la reunión que los vecinos de Capioví mantuvieron con representantes de Emsa y del Ministerio de Ecología y detuvieron la obra de la traza de la Línea de 132 kilovoltios que alimentaría de energía eléctrica a la Zona Norte de Misiones, hasta tanto se fijara un nuevo espacio para continuar con el tendido. Pero más allá de la interrupción de los trabajos, nada más se supo sobre la situación desde el 5 de junio de 2015, día en que se realizó el encuentro, en coincidencia con el Día Mundial del Medio Ambiente.“Ese día nos presentaron el reglamento mediante el que se prohíbe continuar con la obra de la traza de la línea de 132 kilovoltios en la zona urbana hasta tanto se defina la nueva traza. Para nosotros esa reunión fue emocionante porque era una cosa que parecía que no iba llegar, y a partir de ahí se paró todo. Tanto en la Zona Norte, donde arranca la parte urbana, como en la Sur, donde termina, los postes están parados. A partir de ese momento concluyó todo. No nos visitaron ni se contactaron. Creo que tiene que ver con los cambios que se están produciendo. De todos modos, estamos atentos”, manifestó Osvaldo Werle, de quien nació la inquietud. Cree que el reclamo dio sus frutos gracias a la intervención de los medios de comunicación y al encuentro que mantuvieron con miembros de la Asamblea Ambiental de Gualeguaychú (Entre Ríos), que los recibieron y se pronunciaron al respecto. Un poco de voluntadRecordó que la obra había empezado hace tres años y que los obreros estaban trabajando cuando se encontraron con la inquietud de los vecinos de Capioví. “La gente se retobó, comenzamos a deambular, y logramos que convoquen a la reunión y nos den el informe de Ecología que señala que no se puede avanzar con la obra hasta tanto no se defina la nueva traza. Es muy fácil de hacerlo, sólo tiene que haber voluntad”, indicó.A su entender, evitar el paso por Capioví es bastante simple, desviando el trazado hacia el lado Este. “Antes de llegar a la ciudad se debe girar a la derecha. La línea viene cruzando en forma diagonal y los lotes agrícolas son cuadrículas. Se pude subir mil o dos mil metros hacia la derecha y agarrar una calle rural -existente cada mil metros-, tomarla y en la zona de San Alberto se reencontrará automáticamente con la línea. Para el lado del río no sería conveniente porque la aleja mucho y se generarán problemas con Puerto Rico. Lo más simple es ir a la colonia, girar a la derecha y pasar por la zona de chacras”. Werle es quien encabezó la movida. Habló y explicó a los vecinos qué es lo que estaba por pasar y los ciudadanos de Capioví no tardaron en encolumnarse. La gente se fue enterando y en la reunión participaron más de cien. Recibieron el apoyo del exintendente Raúl Flach y del actual jefe comunal, Alejandro Arnold, que se desempeñaba como presidente del Concejo Deliberante. “No hicimos más nada pero creo que son ellos (por las autoridades) los que tienen que comunicar los pasos a seguir. Nunca más tuvimos información alguna pero esperamos que se cumpla lo pactado. Hasta el momento logramos parar y tenemos la promesa que no se va a continuar. Legalmente es imposible hacerlo”, agregó, al tiempo que mencionó lo sucedido sobre la avenida Tomás Guido de Posadas. “Allí no había forma de desviar, pero acá es distinto. Si se puede desviar, no se puede pasar. Se tiene que respetar aunque desde la empresa Emsa se hacían los distraídos cuando existe la prohibición de avanzar con la obra”, mencionó.Aseveró que el hecho de que la traza pasara por el medio de la ciudad “es totalmente perjudicial. Además de la salud de la gente, lleva a que se desvaloricen los terrenos y se armen los asentamientos. Sería algo lamentable e innecesario. Tienen que saber que esto no es un capricho de un grupo de personas. Esperamos que con todos estos cambios de Gobierno, esta decisión siga vigente. Que no nos vengan con otra cosa” porque fue el resultado de un reclamo genuino de un centenar de vecinos que duró 908 días.





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