El equipo neocelandés fue netamente superior a los argentinos, que lograron, sin embargo, marcar un try mediante Juan Martín Hernández, aunque Highlanders apoyó cuatro veces en el ingoal rival. En la última fecha el equipo argentino será local frente a Lions de Sudáfrica el próximo sábado en el mismo estadio.Un arranque poco favorableEl inicio no fue el esperado para los Jaguares, porque a los 3 minutos Highlanders ya ganaba 7-0, debido al try de Ben Smith y la conversión de Sopoaga, sin que los argentinos pudieran darse cuenta que el partido estaba en juego.Jaguares intentó sobreponerse al cimbronazo inicial y fue en busca del campo rival, y si bien logró hacer presión en los últimos 22 metros, Higlhanders supo aguantar los embates argentinos, que sin embargo descontaron con un penal de Sánchez.Pero el equipo neocelandés demostró a cada paso porqué es el actual campeón y tras una buena corrida de Jaguares, Ben Smith tomó el balón desde el fondo y eludió a varios rivales para poner a Higlhanders bien cerca, pero tras una desinteligencia de los locales, Rob Thompson se escapó y marcó el segundo try que Sopoaga estiró con la conversión.La visita había conseguido una buena diferencia para colocarse 14-3 y cada vez que Jaguares intentó provocar a la defensa de Highlanders, los neocelandeses le advirtieron que estaban en juego y muy firmes. En una combinación perfecta, por velocidad y eficacia, Highlanders llegó al tercer try, cuando manejaron muy bien el balón y cerca de la bandera Dixon apoyó.Jaguares salió otra vez a vender cara su vergüenza y demostrar que estaba en condiciones de marcar al menos un try y así fue que luego de varios intentos buscando por el centro del ataque, Juan Martín Hernández terminó apoyando sobre la derecha.Sin embargo, un penal del inefable Sopoaga terminó de redondear las cosas por 24 a 8 en el primer tiempo.Un segundo tiempo muy ásperoEl juego se puso más brusco y tenso, pero con una dinámica fantástica de parte de los dos equipos, ante la permisividad del árbitro australiano Angus Gardner, que permitió muchos roces y no sacó ninguna tarjeta amarilla. El equipo neocelandés estuvo jugando siempre al límite del reglamento y sus fowards mostraron habilidad y fuerza, pero también una rudeza inusitada.Jaguares intentó siempre romper lineas con Lavanini o Herrera, y el empuje de Sánchez llevó a Jaguares unos metros adelante, pero Highlanders evidenció siempre un ordenamiento increíble. La paridad del partido la dio el hecho de que el equipo visitante solo pudo convertir con un penal de Sapoaga, a los 6, y luego pasaron más de 15 minutos sin tantos.La permisividad del árbitro hizo que el partido entrara en una zona muy compleja de fricción, muchos errores y hasta violencia que no debería haber llegado de no haber sido por la ausencia de tarjetas amarillas. Los neocelandeses apostaron al juego hasta mal intencionado cuando defendieron y a una tremenda capacidad de manejo de balón en ataque.Si bien Jaguares quiso estar en campo rival, Highlanders le volvió a tirar los pergaminos en la cara y otra vez Dixon apoyó en el ingoal rival, en medio de la confusión local. El 34-8 no solo reflejó el poderío de la visita, sino la fiereza con que se juega el Súper Rugby, algo que estaba en los planes, pero que se vio era más potenciado.Fuente: Agencia de Noticias NA





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