Las palabras de María son desgarradoras, no porque las efectuó en medio de un mar de lágrimas; ni siquiera porque se trata de una mujer de 77 años que trabajó toda su vida y ahora cayó en el engaño de <a href="http://www.primeraedicion.com.ar/nota/224139/mediante-una-estafa-telefonica-despojaron-de-casi-300-mil-pesos-a-un.html">criminales desalmados que se quedaron con 10 mil dólares</a> que hacía una década guardaba para sus nietos. “Puse mil dólares en cada sobre, con el nombre de cada uno de mis nietos, para que tuvieran un recuerdo mío cuando me toque partir”, contó en una entrevista concedida a la emisora “La Radio”, de Oberá. Sus palabras conmueven porque cada una de ellas pareciera arrastrar el dolor, el disgusto y la impotencia de una persona que se siente ultrajada; engañada en su buena fe por inescrupulosos que de piedad no saben nada.En su voz se percibe la fortaleza de su personalidad y su fe inquebrantable en Dios. María no está quebrada, sino enfadada con una situación cuanto menos injusta.En esta ocasión no se trató del cuento del tío sino de la nieta, aunque la modalidad delictiva es la misma.El hecho ocurrió el martes, al filo del mediodía, en pleno centro de Oberá. Resumiendo, María recibió un llamado telefónico y del otro lado escuchó una voz femenina que le decía “abuela, te habla tu nieta”. La dueña de casa, quizás intuyendo que había algo raro en el llamado, respondió “y cómo es tu nombre”;?pero la réplica fue aún más rápida y enérgica: “¡soy tu nieta abuela! ¿Cuánto dinero tenés? porque va a cambiar la plata y si no cambiamos la vieja por la nueva vamos a perder mucho”.María no terminaba de creer en el cuento. De hecho, cortó la comunicación en diez ocasiones, pero los delincuentes insistieron una y otra vez hasta que la convencieron.En una de ellas, la abuela escuchó la voz de un hombre y en la creencia de que era su hijo, lanzó: “Neco ¿sos vos?”, “sí mama, yo soy Neco”.A partir de ese momento el ardid comenzó a tomar forma. Poco después los estafadores le dirían que un empleado del Banco iría a buscar el dinero.Y así fue. “Llegó con un uniforme, como de policía pero marrón, con botitas… Le dije ‘acá está la plata’. Él (por el delincuente)?agarró la plata y no quiso ni contar; agarró y se fue. Ahí yo me di cuenta y llamé al Comando y le dije ‘vayan al banco que algo está pasando’. Y ellos fueron y me dijeron no pasa nada, pero ya me habían llevado la plata. Entonces les pedí que vinieran a casa”, contó a La Radio.La abuela mencionó, con mucha seguridad, que oyó al delincuente hablar con otra persona cuando salía de su casa, pero no pudo ver en qué auto escaparon porque está recién operada de la rodilla y no pudo bajar la escalera de su domicilio.Justamente, María iba a destinar parte de los dólares birlados a la intervención quirúrgica de la otra rodilla. La primera operación le había costado 100 mil, según refirió ayer.La mujer contó, además, que los 10 mil dólares eran producto de una venta de pinos que data de hace diez años y que ella había puesto parte de esa suma, mil dólares en sus respectivos sobres para cada uno de sus nietos.“Yo no me preocupo por la plata, lo único que me da lástima es que hace diez años que se vendió el pino y mi marido me dio los dólares de esa venta;?yo puse mil dólares en cada sobre para mis nietos para que el día en que yo me vaya quede un recuerdo para ellos. Eso es lo único que me causa pena”, consignó a La Radio mientras los mensajes de apoyo se sucedían en las redes.




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