Mindfulness significa atención plena: es decir estar presentes, atentos y abiertos a lo que el fluir de la realidad nos pueda traer un momento tras otro sin juzgar…”, así comenzaba Javier Cándarle, el taller de atención plena para vivir mejor, con el que nos deleitó el pasado sábado, organizado por “Mamás en Acción”.Desde su sólida experiencia Javier nos decía: “La percepción atenta cultivada desde Mindfulness nos aporta un camino para poder detenernos y observar nuestros modos de pensar, sentir y actuar ante las situaciones y las interacciones cotidianas.Al transitar este camino podemos cultivar nuevas cualidades y nuevas formas de ser; aprender formas más plenas de estar con nosotros mismos y con nuestros semejantes y desarrollar el amor y la compasión hacia adentro y hacia afuera”.Las emociones son el corazón del conflicto. Conocer nuestra mente y cultivar nuestra conciencia en forma precisa y concentrada, nos permitirá ralentizar el proceso de surgimiento de una emoción para poner disponer así de más tiempo para trabajarla.No se trata de no tener emociones o de taparlas y negarlas, se trata de transitar una y otra vez, este camino hacia adentro de manera tal que, con el autoconocimiento, podamos verlas venir, procesarlas y buscar alternativas que sirvan para afrontar la situación de un modo más adecuado y eficaz.Cuando estamos en presencia y de forma consciente, cultivamos la bondad o la compasión, cambiará el modo en que experimentaremos nuestras emociones, por ello abogo por estos procesos que sin duda contribuyen a la paz social.Toda práctica contemplativa, meditar, rezar, etc., además de fortalecernos en las respuestas que damos a las situaciones que se nos presentan, nos permite cultivar la plenitud, física, mental y espiritual. No importa que no salga, no importa que nos distraigamos, no importa que sigamos con viejos patrones mentales por un tiempo, el tema es seguir intentando, volver a la práctica una y otra vez. Todos nos corremos del eje, el tema es cuánto tiempo tardamos en advertirlo para volver a él.La experiencia y el aprendizaje modifican nuestro cerebro, imagínense si cada lector, si cada integrante de cada familia dedicara diez minutos diarios a estas prácticas conscientes ….Durante nuestro día tenemos miles de oportunidades para practicarlas, haciéndolo modificaremos nuestra cultura de manera tal de expresar nuestras emociones en forma adecuada. Este es uno de los caminos hacia la paz que tanto proclamamos.Colabora: Valeria [email protected] 154510132




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