El BOP 111 Tekoa Fortín Mbororé verá partir, con la finalización del ciclo lectivo, a 24 egresados que dejarán su huella en la historia de la provincia como los primeros mbya en finalizar sus estudios en esta escuela, en la modalidad Educación Permanente de Jóvenes y Adultos (EPJA) de nivel secundario.El docente y asesor pedagógico Jorge Emanuel Vallejos, también coautor del proyecto, junto a la directora, Alejandra González, comentó a PRIMERA EDICIÓN que, en realidad, todo esto arrancó allá por “2011, la escuela se creó en octubre de 2013 y comenzó a funcionar en marzo de 2014, con dos modalidades, EPJA, de tres años, para jóvenes y adultos, y Ciclo Básico de Secundario (CBS), de cinco años, para chicos de hasta cierta edad”. Y subrayó que toda esto significó “una experiencia nueva para nosotros, como docentes, y muy significativa”, porque la escuela surgió como respuesta a necesidades de la comunidad, puesto que posee una escuela, que cumplió treinta años hace muy poquito, pero no con un establecimiento secundario, por lo que urgía que se genere este espacio, además, “lo que planteaba el proyecto y se fue dando es que esté dentro de la aldea, para lograr la retención, contención y promoción de los estudiantes”, mencionó.Principalmente porque muchos tuvieron experiencias educativas previas fuera de la comunidad y, por diversas razones, abandonaban, muchos sin siquiera completar el primer año; “ese problema lo fuimos atendiendo, lo seguimos atendiendo, de manera tal que tenemos otros niveles de retención, los chicos están en la escuela, permanecen y vamos acompañando todos los procesos como para que completen su formación”, sostuvo Vallejos.“La escuela es una reivindicación de los derechos de los pueblos originarios a una educación secundaria porque se logra la creación dentro de la comunidad, esto marca una gran diferencia, porque los estudiantes tenían y tienen barreras culturales muy fuertes, muy importantes que superar cuando tienen que salir a estudiar en las escuelas de ‘blancos’, que muchas veces son sutiles pero determinantes, razones económicas, de traslado, lingüísticas, exigencias formales, uniformes, libros, fotocopias, cooperadora, hacen que cueste mucho que los chicos estudien fuera. Estamos muy contentos”, opinó el asesor pedagógico.Asimismo, reconoció que todo esto se logró gracias al apoyo del cacique, Silvino Moreira, “desde el primer momento” y con quien tienen la oportunidad de trabajar con mucha autonomía pero a la vez con el apoyo y de manera conjunta, así como también con las autoridades de la comunidad.Además, valoró las líneas de acción que se desarrollan en la provincia, puesto que a los tres meses de funcionamiento, contaban con la ayuda del Programa de Mejora Institucional (PMI) y Parlamento Estudiantil EPJA; al año siguiente, se sumó Educación Solidaria y, en 2014, los alumnos de la modalidad EPJA accedieron al Programa Progresar y las Capacitaciones laborales de la Oficina de Empleo local. Y no olvidó el aporte del Centro de Actividades Juveniles (CAJ), que fortalece la tarea pedagógica en tiempos y espacios complementarios.Aunque lo mejor de todo esto es que los “alumnos nos están exigiendo la continuidad en carreras terciarias, por eso, estamos ocupándonos de que tengan las herramientas sólidas como para comenzar y mantenerse en una carrera terciaria o universitaria y ese es nuestro desafío para este año”, concluyó el docente.





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