Desde sus comienzos, la Escuela 874 de San Pedro dejó en claro su anhelo por superarse, por eso fue tan grande la emoción que sintieron docentes, padres y alumnos cuando a mediados del año pasado comenzaba a levantarse un nuevo edificio. Lamentablemente, hasta ahora, es un sueño que no termina por concluir; la construcción se detuvo a fines de 2015, cuando la empresa se retiró y dejó, además, a la comunidad sin parte de la cocina y con parte del patio cercado para evitar el ingreso de los alumnos.Creada como aula satélite en 1995, pasó a ser escuela en 2006, actualmente cuenta con una matrícula de 3.005 alumnos, de primero a séptimo grado en ambos turnos, que provienen de familias de escasos recursos, la mayoría de los jefes de hogares desocupados o que subsisten mediante trabajos temporarios.Matilde Sapper, directora de la Escuela 874, comentó a PRIMERA EDICIÓN que a mediados de 2015 se comenzó la obra del nuevo edificio y a fines del año pasado la empresa Hudaca SA se retiró, “dejó todo cercado, redujo el patio, tumbó parte del viejo edificio, con el que nos íbamos arreglando, ahora, por ejemplo, no tenemos cocina donde se preparaba el desayuno y la merienda para los alumnos, nos arreglamos con los salones”.“Era un aula satélite, de madera, que se fue adaptando, en dos salones, por ejemplo, llueve más adentro que afuera”, añadió la docente.Y confesó que tienen la suerte de contar con una comunidad “muy involucrada, dispuesta a trabajar y colaborar, incluso pensaron en derribar el cerco que dejó la empresa para dar más espacio al patio, porque todo da la impresión de que la empresa se fue para no volver”, pero temen que con esta decisión se perjudique el trabajo del futuro edificio y esperan por una voz oficial.Por este motivo, Sapper estuvo en Posadas, donde desde el Instituto Provincial de Desarrollo Habitacional (Iprodha) se comprometieron a retomar el trabajo la próxima semana, momento que esperan con ansias y rogando que no sea una nueva promesa que caiga en saco roto.“Los maestros están con los ánimos por el suelo porque resulta muy difícil mantener el orden y la disciplina en un patio tan reducido con tantos niños, alrededor de 150 por turno”, describió la directora.Además, los salones de clases son pequeños, con poca ventilación, en días de lluvia entra mucha agua y las altas temperaturas realmente se intensifican en el interior, pero a todo, los niños y maestros ponen todo de sí y con mucho sacrificio llevan adelante todas sus tareas.





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