Las elevadas sumas que deben abonar por las facturas del servicio de electricidad a la empresa Emsa no es el único tema que quita el sueño y genera bronca en los usuarios. Las reiteradas y pronunciadas bajas en la tensión de los últimos días, se agregan a la lista de reclamos que caen en saco roto. Desde inicio de semana, con el regreso de las altas temperaturas, numerosos vecinos de diferentes barrios de la capital vivieron esta situación en forma reiterada y prefirieron apagar los aires acondicionados, tan fundamentales para estos días de calor agobiante, antes de sufrir la quema de los artefactos, sabiendo que nadie se hará cargo de reponerlo. Muchos de los damnificados aseguraron que llamar al 0800-888-3672 que publicita la empresa eléctrica “es una pérdida de tiempo” porque lejos de informar sobre el problema real, los operadores “dibujan” a cada usuario la excusa que le parece más conveniente hasta el punto de sugerirle bajar las llaves de luz. Por ejemplo, los habitantes del barrio 100 Viviendas Giovinazzo, en diagonal al Club de Educación, vivieron esta desagradable experiencia. Gladys Brítez contó que entre el martes y el miércoles al menos en tres oportunidades hubo pronunciadas bajas de tensión, entre las 18 y las 23. “Saltaba de una luz tenue a una muy potente en segundos, lo que no te daba tiempo a desenchufar ningún artefacto”. Aseguró que varios de sus vecinos se tomaron el trabajo de llamar a Emsa y para la misma zona recibieron versiones totalmente distintas. “A una de las mujeres le dijeron que estaban arreglando una línea de las proximidades; a otro señor, que iban a ver lo que estaba pasando porque desconocían la situación, y así otros tantos argumentos sin sentido. Pero sólo a una vecina le facilitaron el número de reclamo”. A pesar de los llamados desesperados “nunca fueron al barrio para ver qué pasaba. Nos preocupa que se quemen los electrodomésticos porque sabemos que nunca te dan una respuesta. Pagamos cifras exorbitantes por el consumo y nos brindan un servicio pésimo”, se quejó. Quienes habitan sobre la calle 122 de la chacra 227 también sufrieron estas bajas que dieron lugar a tres horas de corte del suministro no sin antes dejar fuera de circulación a un aparato de DVD y a una impresora, en la misma vivienda. Liliana Escobar, una vecina del barrio Los Naranjos, detrás de los barrios Los Álamos y Jardín, contó que el martes por la noche las constantes bajas “hicieron que nos acostáramos sin aire, por temor a que se quemara. Después de una intensa jornada de trabajo tampoco pudimos sentarnos a mirar televisión. Directamente desenchufamos y nos morimos de calor. De golpe la luz se pone sumamente tenue, amarilla, y de golpe sube a su máxima potencia. A Andrea, mi vecina del fondo, se le quemó el televisor. Es terrible, no se puede vivir así”. A su entender, “nos toman el pelo porque uno de los vecinos llamó y el operador justificó a la empresa diciendo que era un problema que tenemos en al menos diez barrios de los alrededores. Y se tomó el trabajo de nombrar uno por uno, como si ese dato fuera importante en ese momento. Finalmente, le dijo que no sabían cuál era la causal del problema y que lo estaban buscando. Pero mientras buscan la falla a nosotros se nos van quemando uno a uno los electrodomésticos, que compramos con tanto esfuerzo”, finalizó.





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