Señora Directora: Ya no quedan dudas de que es urgente y necesaria una recomposición salarial en estos difíciles y primeros meses de 2016, frente a la incertidumbre social que estamos viviendo. Además los trabajadores estamos colapsados, no siendo ello ninguna novedad, puesto que todos los días perdemos nuestra capacidad de compra ante una inflación que no se detiene, arrasando con los buenos propósitos de las autoridades.Este flagelo no se para frente a los aumentos alarmantes que aparecen, como la energía, luz, combustibles, gas, que se llevan todo por delante como nunca antes había ocurrido. Por lo que nuestra situación social pasa a ser un drama, algo que a mi parecer no debe ocurrir.Seguramente que el ministro Marcos Peña tiene como objetivo cuidar los ingresos de la población y orientar su gestión hacia una economía que se vaya normalizando, con una inflación controlada que no supere el 25%. Aunque esto dijo: “Es una cuestión que llevará algo de tiempo…”Pasa que ese tiempo propuesto seguramente ponga en pie de guerra a Moyano, Michelli y otros, en protestas que los sindicalistas deberán encabezar por ser los representantes de los trabajadores. Los que también saben por estar en el tema, hay salarios que están entre los 6 y 7 mil pesos, cuando con toda justicia debieran ser de unos 15 mil pesos de bolsillo, dado que los últimos aumentos de luz, gas, combustibles y carnes anunciados por los medios se parecen más a un asalto que a un programa económico.Posiblemente ellos justifiquen estas acciones por el estado desastroso que el kirchnerismo ha dejado a la Nación, las provincias y los municipios, como primeros palos en la rueda para que Macri tenga dificultades y contratiempos, además del vandalismo, el narcotráfico y la corrupción…Recuerdo que en su campaña y compromiso con el pueblo, el candidato ahora presidente decía que cuenta con un equipo económico con sobrada capacidad y responsabilidad para salvar los inconvenientes. A esos funcionarios les estamos escuchado hoy, después del 10 de diciembre, que cada día son más los inconvenientes para cumplir con esas promesas, pero que con la presencia de las paritarias –que tampoco llegan- todos estos problemas se van a resolver. Que las discusiones sean entonces sin techo y que el debate venga ya.





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