Desde hace más de una semana, resurgió una postal que parecía olvidada en Posadas: la interminable fila en una casa de cambio de moneda extranjera de la calle Bolívar. Este lunes, la cola ocupaba una cuadra y media y se traducía en al menos seis horas de espera para lograr concretar la compra.Muchas de las personas habían arribado entre las 6:00 y las 6:30, luego de percatarse de que desde hace algunos días, las filas eran cada vez más extensas.“El panorama es así desde que se levantó el cepo cambiario. La gente viene a comprar más que nada reales, por las vacaciones la mayoría viaja a Brasil. Los dólares además, los pueden comprar en los bancos. De igual manera, la gente viene a comprar dólares y algo de euros”, precisó una fuente allegada a Cambios Mazza Hermanos.En una recorrida realizada por PRIMERA EDICIÓN, la mayoría de los ahorristas consultados coincidieron en que buscaban reales ya que los ojos los tienen puestos en las esperadas y ansiadas vacaciones de veranos en el país vecino. Doblaba la calle ColónPatricia llevaba más de cinco horas esperando, llegó a la cola cerca de las 6:00 y a esa hora “la fila era muy larga, nos turnamos con mi hermana para no cansarnos. Ella ahora se fue a casa, vuelve en 20 minutos y yo me voy, porque tengo que trabajar. La idea es comprar reales para nuestro viaje a Brasil, vamos de vacaciones”, contó la joven a PRIMERA EDICIÓN.Olga detalló que cerca de las 6:30, cuando llegó su hija la cola “daba la vuelta la calle Colón. Mi hija se fue a las 8 porque entraba al trabajo y me quedé yo. Son las 10:30 y todavía no llegué a la puerta de Cambios Mazza, es para darse una idea de lo que hay que esperar. No sé qué pasa que no avanzamos”, se preguntó la mujer. “Me sorprende mucho porque hace rato no veía una cola tan larga, nosotros nos asustamos. Pero bueno hay que armarse de paciencia”, dijo con asombro Claudio, mientras compartía una gaseosa con su esposa. Paulo se quedó en la cola por su amigo: “Nosotros también nos turnamos, porque no se puede de otro modo. Queremos comprar reales ya que viajamos a Brasil”.Cerca de las 10:45 la cola llegaba a la altura de calle San Martín. La anteúltima en la fila era Blanca Apodaca, quien llegó desde Jardín América. Para ella era la primera vez que realizaba la fila en una casa de cambio de monedas extranjeras “porque amo el peso y creo en nuestra moneda. Pero lo hago por mi hijo, que está ahorrando y no pudo venir”, explicó la mujer.




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