Dos criminales encapuchados y armados con armas de puño asaltaron a un productor rural en su casa y tomaron de rehenes a dos menores, de 16 y 17 años, que arribaron al lugar de casualidad, en una visita de rutina. Finalmente, los malhechores escaparon con la suma de 5.500 pesos, tres escopetas, un teléfono celular, una linterna y una caja con cartuchos.El atraco se produjo el viernes, alrededor de las 20.30, en jurisdicción de Colonia San Alberto. La comisaría de Capioví, que interviene en la pesquisa por cuestiones de competencia, tomó conocimiento del hecho media hora después, cuando el dueño de casa se comunicó vía telefónica.Dos patrulleros se dirigieron de inmediato al lugar de los hechos, en medio de una pertinaz llovizna que por momentos paraba y en otros, recrudecía. El camino estaba barroso, casi intransitable. De hecho, un móvil policial, marca Renault Fluence, quedó varado por el terreno fangoso. Una camioneta, con tracción en las cuatro ruedas, logró llegar sin inconvenientes.Rápidamente se montó un amplio operativo policial, aunque sin los resultados esperados. La denuncia fue radicada por el colono, de 26 años, quien estaba solo en ese momento porque el hermano había salido. Según este hombre, dos delincuentes que cubrían sus rostros con pasamontañas lo tomaron por sorpresa, apuntándole con sendas armas de fuego.Con la situación bajo control, procedieron a maniatarlo con precintos plásticos.En paralelo, comenzaron a buscar dinero u objetos de valor por cada rincón de la vivienda. En ese momento, dos adolescentes, vecinos de la víctima, llegaron a la casa de visita, como ocurría diariamente, para tomar unos mates.Ambos corrieron la misma suerte que el dueño de casa.El agricultor relató a los uniformados que, por la manera de moverse y requisar la casa, los ladrones sabían muy bien lo que hacían; dejando en claro que no eran aficionados. También consignó que tenían información de inteligencia de primera mano. Incluso llegaron a preguntarle a qué hora su hermano regresaría a la propiedad.Si bien los criminales no se ensañaron con las víctimas, el clima de tensión se potenció cuando los asaltantes dejaron deslizar que otros cómplices aguardaban en el exterior de la hacienda por la llegada de su hermano. Por fortuna para él, esta situación no se dio.Por fin, el dúo delictivo decidió marcharse. El denunciante relató una arista interesante. Minutos después de la partida de aquellos, escucharon el encendido del motor de una camioneta, que por el sonido era diesel.Al menos hasta anoche no había detenidos o sospechosos en averiguación del hecho, concluyó el portavoz del caso.Una fuga a tiros de revólver El propietario de la hacienda contó a la Policía que los dos asaltantes, que dijeron contar con apoyo externo, escaparon de la propiedad efectuando disparos de revólver al aire. El mensaje quedó claro:?los siguientes proyectiles serían para los que osaran perseguirlos.Entre los elementos que llevaron, había tres escopetas. Una calibre 16, otra 20 y la restante, 24. Además, sustrajeron una caja de municiones. Fuentes de la Unidad Regional IV, con asiento en Puerto Rico, contaron que ninguna de las víctimas fue golpeada o lesionada por los maleantes. Tenían sí las marcas de los precintos plásticos con los que fueron maniatadas.En el terreno de la investigación, una pista centró su atención sobre un exconvicto que purgó condena por robo a mano armada y que hace un mes recuperó la libertad. La Policía confirmó que lo vieron deambular por la zona de Capioví.El agricultor consignó que, para él, los disparos que se escucharon desde la casa eran calibre 22, como el revólver que enfundaba un ladrón.




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