En algún momento ciertas obligaciones, deberes, conflictos, nos secuestraron (como dice Daniel Coleman en su libro “La inteligencia emocional”). Sí, raptaron lo mejor de nosotros, para cumplir con lo que debemos hacer, con aquello a lo que tenemos que obedecer. Pudimos haber mantenido un equilibrio en la vida, pero “ahora no podemos”, “por falta de tiempo”, “vos porque no tenés que mantener lo que yo sí”, etc…Sabemos que la vida es difícil, vivimos en este planeta.El “secuestro” que hace el sistema de nuestra alma es la “nueva esclavitud” cadenas invisibles a los ojos, pero no a nuestra percepción interior. Empezamos a apurarnos por todo, sin darnos cuenta de lo que va pasando a nuestro alrededor, cambiando la escala de valores y de dedicación.Dentro de la Consultoría floral misionera, encontramos la flor del Kiri, la cual nos ha dado pautas de trabajar en estas áreas, en ayudarnos a reconocer lo valioso de nuestras vidas, en cuanto perdimos el tiempo, y cuantas situaciones realmente importantes dejamos pasar. Amores, decisiones, tiempos de afecto, compartires….Trabaja sobre la Ansiedad y el apuro, en el despiste y la distracción. No saben porque fueron a un lugar o a otro.Retrasos, llegar tarde por motivos diversos, quedarse dormido, dejar pasar, olvidarse, etc…Experiencias sin cerrar, duelos, enojos que guardo, cosas que no digo, situaciones que no enfrento, especialmente que dejo pasar sin preguntar por qué. Cosas que quedaron en el tintero, sin escribir, sin expresar, sin cerrar el ciclo de esa experiencia. Dejar pasar, dejar ir sin actuar. Esto puede generar todo tipo de emociones, especialmente enojo, bronca, decepción.Así el Kiri, hermoso árbol misionero, nos trae una luz en este punto importante de nuestras vidas donde podemos empezar a recuperar lo valioso de las mismas.Esta flor no se come, ni se bebe. Consultar con alguien experimentado para su uso.Colaboran: Karen y Fabián Bachmann. Tel. (03743)495398.




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