Con órdenes emitidas por el juez de Instrucción, Marcelo Cardozo, se allanaban el miércoles por la noche dos propiedades en Garupá, en el marco de la investigación por el presunto asalto a un camionero y empleado de una firma comercializadora de frutas y verduras del Mercado Central de la capital provincial.El atraco, que el conductor del camión denunció se produjo el martes alrededor de las 17 en el cruce del denominado bypass (Arco-Garita) de la ruta nacional 12 con la exruta 213 de Posadas, ingresó en un manto de dudas para los investigadores luego de las contradicciones que la presunta víctima manifestó.De acuerdo al localizador satelital del transporte, el conductor no siguió el trayecto que señaló en su denuncia. Pero no sólo la contradicción con el GPS motivó las sospechas. También fue vacilante, una vez que se descubrieron ocultos dentro del rodado cheques por cien mil pesos que había manifestado le fueron robados por los cuatro asaltantes encapuchados que se movilizaban en una motocicleta tipo cross y un automóvil -ambos de color negro-, junto con 150 mil pesos en efectivo.Frente a esta profunda incertidumbre, y con datos que los pesquisas no dejaron trascender para no entorpecer su labor, se realizaban anoche las medidas de allanamiento, de las que podrían surgir detenciones.Los procedimientos se desplegaban al cierre de esta edición en Garupá, en el barrio Unidos y Santa Cruz, en dos viviendas, una del suegro y la restante que alquila el denunciante.Las dudas quedaron marcadas luego que el empleado de la empresa de transporte y comercialización de frutas y verduras "La Correntina" (cuya propietaria vive en el barrio Santa Helena de Garupá) aseguró haber sido asaltado durante la tarde del martes en proximidades al cruce de la ruta nacional 12 (bypass) y avenida Alicia Moreau de Justo (exruta 213).Según el camionero, fue interceptado con disparos intimidatorios, que no pudieron ser confirmados porque el rodado no mostró rasguño alguno. Pero según él, fueron efectuados por cuatro hombres con el rostro cubierto, que habrían actuado con armas de puño y que también lo golpearon y ataron de manos y le quitaron los 250 mil pesos, entre efectivo y cheques.Otro detalle que, en lugar de certeza aumentó la sospecha, gira en torno a que el empleado remarcó que por el tono del habla no serían misioneros los delincuentes que lo asaltaron, sino que se aproximaban a ciudadanos paraguayos o bolivianos. Ambas tonadas son muy diferentes por lo que la versión puede ser parte de la endeble coartada.Según la denuncia, el golpe se asemejó a los habitualmente dados por "piratas del asfalto", que en esta región no son frecuentes. De todas maneras, la intención de los investigadores, y del propio Juez, es despejar todas las dudas y llegar a una definición clara de lo sucedido.




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