POSADAS. El viernes llegó y, con él, se produjo la llegada de uno de los dúos más representativos de la música popular argentina: Juan Carlos Baglietto y Lito Vitale. Con ellos, brilló el Auditórium Montoya. Allí, el sonido, la selección de temas, el juego de luces…todo conspiró para que las “Postales del nuevo mundo” se vayan desnudando ante un público que, casi obnubilado, se dejaba llevar por el ritmo de cada canción.Así, a lo largo de poco más de una hora y media, Rubén Blades, Silvio Rodríguez, Violeta Parra, Fito Páez, Mario Jaime Ros, José Alfredo Jiménez e, incluso, Ramón Ayala y Vicente Cidade, pasaron por las letras que transportaron a los presentes desde México hasta el Sur.“Parado”, “Ala de colibrí”, “Qué he sacado con quererte”, “DLG” sonaron hasta que Juan Carlos Baglietto dedicó un espacio al tango, ese ritmo que trae a la memoria a los padres, el mismo del que en algún momento escapamos pero que la madurez nos devuelve.Julián Baglietto (batería), Juan Pablo Ruffino (bajo), Mariano Delgado (guitarra), Irene Cario (violín), Paula Pomeraniec (cello), Luciano Vitale (flauta), Facundo Guevara (percusión), siete músicos maravillosos coronaron una noche en la que la propuesta era “fundar un partido de sueños, Talleres donde reparar alas de colibríes. Se admiten tarados, enfermos, gordos sin amor, tullidos, enanos, vampiros y días sin sol”.Inspirados Para ir “donde nadie nos juzgue, donde nadie nos diga que hacemos mal. Vámonos alejados del mundo, donde no haya justicia, ni leyes ni nada, nomás nuestro amor”, un clima que se sintió en la piel dentro del auditórium y que, por momentos, se escapó para enamorar a los curiosos que detenían su paso en la vereda.Misiones, su galopa y su “oro en polvo” se sintieron como la selva, noche, luna pena mientras “el silencio vibra en la soledad y el latir del monte quiebra la quietud con el canto triste del pobre mensú”. Poco después fue el turno de la ranchera, “obligó” a Baglietto a invitar a dejarse llevar a la violinista, que en un segundo ocupó el primer lugar del escenario y danzaron de uno a otro extremo.Los relojes anunciaban el pronto comienzo de un nuevo día y las letras “replicaban” “Vámonos, donde nadie nos juzgue, donde nadie nos diga que hacemos mal. Vámonos alejados del mundo, donde no haya justicia ni leyes ni nada, nomás nuestro amor”, palabras con las que, acompañados de sus siete músicos, el dúo intentaba despedirse.Sin embargo, la insistencia del público no lo dejó alejarse tan rápido y debió volver para un tema más y, porque no queda más remedio que “Actuar para vivir”, de Fito Páez y parte del segundo disco de Baglietto publicado por Emi Music, fue el tema que cerró un encuentro sobre el escenario increíble.Aunque no todo terminó aquí, quienes fueron dueños de una pizca de paciencia, pudieron compartir un momento en el hall del escenario con Lito Vitale y Juan Carlos Baglietto, que con una humildad “fuera de serie” se acercaron a preguntarle a los presentes si habían disfrutado del show y a firmar algunos autógrafos en CDs.




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