OBERÁ. Tras la muerte de su madre, Paula Aguilar (23) quedó a cargo de su hermana Rocío Martínez (10) que tiene retraso madurativo y epilepsia. La joven está en pareja, su marido es tarefero y tiene dos hijas de cuatro y ocho años por las cuales cobra la Asignación Universal. Los cinco viven en una casita de madera en el barrio 100 Hectáreas de Oberá. Hace varios años la madre de ambas había comenzado los trámites de la pensión por discapacidad para Rocío pero en las oficinas de Anses locales habían extraviado los papeles. Fue por esta y otras tantas dificultades que a principio de año Paula pidió ayuda a la comunidad por medio de una radio. Su situación llegó a oídos de la familia de Zulma, una señora de Oberá que junto a su marido intentan ayudarla con lo que pueden y también dieron a conocer el caso a PRIMERA EDICIÓN. Tras la nota publicada en este matutino hace tres meses Paula logró que Anses completara el trámite. No obstante, todavía no pudo cobrar la pensión porque según explicó Paula “el juez no lo autoriza”. “El juez tiene que autorizar que yo cobre la pensión de mi hermana o darme la guarda definitiva pero hasta ahora sigo esperando”, señaló Paula a este matutino. Pese a estos obstáculos, la joven no baja los brazos y se arregla como puede. El deseo de ampliar la casitaHace tres meses desde el área de Desarrollo Social del municipio de Oberá les garantizaron la provisión de uno de los medicamentos que Rocío necesita permanentemente por su cuadro de epilepsia. Y desde Posadas les envían mensualmente, por intermedio del Hospital de Oberá los otros dos remedios, todos de muy altos costos. “Eso es una gran cosa, porque la verdad es que no puedo comprarle la medicación”, dijo Paula agradecida.Pensando en el bienestar de su hermana y con ayuda de su abuelo busca ampliar la casita de una habitación en que vive con su familia. “Mi hermana puede caminar un poco y necesitamos más espacio para que pueda jugar y caminar porque la casa es muy chiquita. Hace un mes fui a Asuntos Barriales de la Municipalidad -de Oberá- a pedirle si me ayudan con maderas y clavos para hacer una piecita pero no me dan respuestas”, indicó. “Yo no pido nada que no sea necesario, es por el bien de mi hermana. Y tampoco pido que me vengan a construir una casa, solamente que me ayuden con la madera y clavos para que nosotros podamos construir”, aclaró.La vivienda se ubica en una lomada. Metros abajo está el arroyo, rodeado de basuras y es de allí de donde Paula junta el agua para lavar la ropa a mano y limpiar la casa. Traslados dificultososAyer estaba llevando a su hermana en colectivo hasta el Hospital Samic de Oberá para que la atiendan ya que tiene broncoespasmo y fiebre y eso la lleva a tener convulsiones. “La llevo a upa porque no tengo un coche especial”, señaló Paula. Rocío pesa treinta kilos y con ella en brazos debe caminar hasta la parada de colectivos porque no cuenta con dinero para un taxi.“Mi hermana puede comer variado, le hago sopa, guiso con carne, reviro con leche y le doy yogur. Tengo una cuenta en un kiosco que está cerca entonces puedo sacar lo que voy necesitando”, señaló Paula.Dos veces por semana una camioneta de la Municipalidad busca a Rocío para llevarla a la escuela especial que queda a unas pocas cuadras. El resto de los días, su hermana la lleva en su silla que no es adecuada para el terreno porque es puro barro y piedras. Por la tarde, Paula lleva a sus hijitas a la escuela y debe llevar con ella a su hermana porque no puede dejarla sola en la casa. Solidaridad Así como Zulma se acercó a conocer su casita y la ayuda con lo que puede, tras la nota en PRIMERA EDICIÓN, una vecina de Posadas le envió pañales y mantas. También otra señora que trabaja en una ONG le envió pañales.





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