POSADAS. El cuidado del medio ambiente y de la salud son los temas que más preocupan e interesan a los alumnos misioneros a la hora de investigar. Pero no son los únicos, según mostraron este viernes los 420 proyectos de investigación que presentaron alumnos de escuelas primarias y secundarias, de las distintas modalidades, en la instancia provincial de la Feria de Ciencias que tuvo lugar en el Centro del Conocimiento de esta ciudad. Una vez más, los alumnos mostraron la sensibilidad sobre su entorno y el interés de hacerlo más amigable para todas las personas. Con esta inquietud, trabajaron los alumnos de la Escuela Especial 19 de San Pedro, modalidad jóvenes y adultos, que dieron cuenta de la necesidad de instalar semáforos inteligentes para niños con discapacidad. Coordinador por la docente Mariela Pimenta, presentaron su proyecto los alumnos Rocío Ledesma (23) y Luciana Silva (17). El peligro de algunas sustancias en la salud, como los agrotóxicos o el glifosato, motivó la investigación de los alumnos del Instituto Superior Combate Mbororé que abordó las malformación en el desarrollo embrionario y el impacto del glifosato en este proceso. Con la consigna “Los agrotóxicos matan” los alumnos del tercer grado de la Escuela 589 de Campo Grande, Samuel Gohlke y Natalia Leal abordaron esta compleja problemática que ellos conocen en forma directa. Un cambio de hábito Con tan sólo 7 años, las alumnas del segundo grado del Instituto Superior Santa Catalina, Guadalupe Bohaczenko y Ailen Rieve, indagaron sobre los efectos de las gaseosas cola. Según contó la docente coordinadora a PRIMERA EDICIÓN, Lucrecia Martínez, “les propuse varios temas para trabajar y, por mayoría, los del 2 “B” eligieron este porque es el que más les llamó la atención. Después de descubrir los elementos presentes en este tipo de bebidas colas y sus efectos, como el ácido sulfúrico, los chicos redujeron el consumo en sus casas. Por supuesto que son muy chicos para pretender que decidan dejar de consumir azúcares, pero la mayoría de los alumnos contó que ya no toma gaseosa durante la semana, solo el fin de semana. El don de la curiosidad Fue una piedra que utilizaban en su casa para trabar una puerta la que despertó la curiosidad de una alumna de sexto grado de la Escuela 765 de Bernardo de Irigoyen sobre el mundo de los cristales. La alumna llevó la piedra a la escuela (donde estaban dando los minerales) en busca de respuestas y, junto a sus compañeros y la docente del área de Naturales, María Sol Campos, comenzó la aventura en búsqueda de nuevas piedras preciosas y su identificación. “Ya no quedan muchos cristales en la naturaleza, al menos no en nuestra localidad. Los chicos fueron trayendo las piedras preciosas que tenían en sus casas y tratamos de identificar cada una de ellas. Ellos sueñan con visitar Wanda y conocer las minas de piedras preciosas”, contó la docente. Según confió, la comunidad participó activamente del proyecto de los alumnos, “después que expusimos el proyecto en la instancia zonal, los vecinos se acercaron para llevarnos piedras preciosas que tenían en su poder. Algunas aún no pudimos identificar”. Investigación activaAlgunos trabajos revelaron, además del interés de los alumnos sobre ciertos temas, su voluntad de intervenir en el cambio. Este es el caso, por ejemplo, de los alumnos mbya del aula satélite de la comunidad Tekoa Guaraní 2, dependiente de la Escuela 657 de Aristóbulo del Valle. Junto a sus docentes trabajaron en un plan para recuperar prácticas culturales. Según contó la docente Norma Romero, detectaron que “los jóvenes no sabían realizar los canastos típicos de las comunidades mbya guaraní. Es una tradición que se trasmite de generación en generación y esto se fue perdiendo; entonces desde la escuela queríamos trabajar en la recuperación de estas prácticas culturales del pueblo guaraní”. También los alumnos de la Escuela 689 de Eldorado quieren cambiar la realidad, desarrollando bolsas biodegradables a base de almidón de mandioca. Guillermo Ehringhaus y Franco Suárez, ambos de cuarto grado, se proponen reducir el impacto ambiental de las bolsas plásticas. “Al ver tanta basura en la calle dijimos, tenemos que hacer algo. Luego de una profunda investigación, los chicos mostraron este viernes sus bolsas hechas por ellos mismos a base de almidón de mandioca para explicar que, con un proceso industrial, sería posible producir este tipo de bolsitas biodegradables con materia prima que encontramos en la provincia. A diferente de las bolsas plásticas que tardan 400 años en desintegrarse, estas lo hacen en 4 a 6 meses.





Discussion about this post