GARUHAPÉ-MÍ. Con apenas diez meses de vida y poco más de 6,700 kilos, el pequeño Alejandro se abre camino en el mundo. El afecto de su abuela Sara, su joven padre y sus tíos, que son todos tareferos en la zona, lo ayudan a salir adelante y mejorar su calidad de vida.Alejandro padece parálisis cerebral, epilepsia y problemas cardíacos, además de desnutrición en primer grado, y se alimenta por sonda. Fue operado en el hospital Garrahan de Capital Federal y ahora, según contó su abuela a los medios de la zona, “está mejor, gordito, ya come leche con Nestum”.Una historia tristeEl papá de Alejandro vivía en Buenos Aires. Él y su pareja cuidaban como podían al bebé, pero la mamá, de apenas quince años, sintió que no estaba en condiciones de criarlo. Entonces, el papá de Ale se comunicó a Garuhapé-Mí para pedirle consejo a su mamá. “No dudé en mandarle plata para el pasaje y que se vengan a Misiones. Es mi nieto, lo vamos a sacar adelante”, le dijo entonces.Fue así que el joven padre retornó a su pueblo natal para volver a vivir con su madre y sus otros cinco hermanos, todos muy jóvenes, todos tareferos que trabajan de sol a sol. Viven en una casita de ladrillo y techo de zinc, en el barrio Zona Sur.La mayor de las hermanas está cursando el quinto mes de embarazo, pero trabaja a la par de todos. “Acá todos trabajan, porque si no trabajamos, no podemos vivir. Así es la vida del pobre”, dijo Sara.Las tías adolescentes, además de trabajar en la tarefa, ayudan a criar a Ale y ya aprendieron a colocarle la sonda para alimentarlo.Los casi “mellizos”A Sara le restaba solo un mes de gestación para que naciera Juan, su hijo menor, y en ese estado fue que recibió a su nietito con apenas un mes de vida. Para poder acompañarlo al Garrahan, la abuela contó: “Mentí que estaba de siete meses, porque no me querían dejar que lo acompañe. Por suerte me sentía bien, tenía fuerza y pude ir con él a Buenos Aires”.Hoy Ale tiene diez meses, apenas dos más que su pequeño tío. Es así que Sara los cría como si fueran mellizos. “Para mí es como si Dios me mandó mellizos, van a crecer juntos con mi hijo Juan. Los crío a los dos juntos, los llevo a todos lados juntos, al médico, al almacén, a todas partes los dos conmigo. Así va a ser la vida ahora: los dos van a crecer juntos y vamos a salir adelante”, destacó orgullosa.




Discussion about this post