PUERTO RICO. Un médico que en su momento era parte del plante del Hospital de Área de Puerto Rico deberá responder en un juicio por mala praxis, acusado de “homicidio culposo”, por la muerte de una beba recién nacida.El episodio sucedió en 2010 y el profesional de la salud enfrenta por ese caso una pena que va de seis meses a cinco años de prisión. No obstante, la Justicia intenta determinar además si incurrió en el delito de falsificación ideológica de documentos públicos, en razón de que registró que el bebé había nacido muerto cuando la historia clínica indicó que nació vivo y falleció recién luego de tres horas.Así lo pudo saber PRIMERA EDICIÓN en base a sus fuentes, quienes confirmaron que la acusación formal ya fue elevada por el titular del Juzgado de Instrucción 1 de la Cuarta Circunscripción Judicial, doctor Éctor Acosta.La historia comenzó el 18 de junio de 2010 y tuvo como protagonista a una joven de 21 años a punto de dar a luz ese día. Alrededor de las 15 se presentó en el Hospital de Puerto Rico con dolores de parto. Las enfermeras confirmaron que en algunas horas tendría a su bebé, pero la enviaron a casa hasta el día siguiente.Debido al dolor que sentía, la parturienta no soportó y volvió a eso de las 22.30. Ocho horas después de comenzado el trabajo de parto la mujer tenía apenas un centímetro de dilatación. Volvieron a enviarla a su domicilio.La tercera fue la vencida. A las 5.30 del día siguiente regresó al hospital pero aún no había médicos. El profesional imputado entró a las 7.30 y atendió a la víctima. Confirmó allí que la mujer tenía 1.5 centímetros de dilatación, demasiado poco para un trabajo de parto que llevaba ya largas horas.El médico en cuestión le informó cerca de las 11.30 que como la dilatación no avanzaba debería someterla a una cesárea, previo pago de 600 pesos, ya que si no cumplía la enviarían a Eldorado. Ese “plus” también está en la mira de la Justicia.La operación finalmente se realizó a las 15 y fue llevada a cabo por el imputado. No fue una situación normal, al decir de la madre: no dejaron ver a la beba y recién luego de varios minutos le informaron que estaba grave y que se evaluaba derivarla a Posadas.A las 19, la mujer recibió la peor de las noticias: la beba había muerto. “Bajo peso y malformaciones” fueron las causas que señaló el profesional para justificar el deceso. Pero la beba había nacido con 2,600 kilogramos, dentro de los parámetros normales, y no había signos de malformaciones en los análisis previos.La mujer insistió ante el médico, que no brindó respuestas y jamás volvió a atenderla. Las sospechas se acrecentaron cuando los padres recibieron el certificado de defunción, que indicaba que la beba había nacido muerta, cuando en realidad la historia clínica decía que había sobrevivido tres horas después del parto. Además, entre otras falencias, en el certificado figura un nombre erróneo del padre. Todo terminó de cerrar entonces para los padres, que presentaron una denuncia en aquel momento.Luego de una investigación que duró prácticamente cinco años y que contó incluso con pericias realizadas por el Instituto Médico Forense del Poder Judicial de Chaco, la Justicia misionera consideró suficientes las pruebas y mandó a juicio oral y público la causa en cuestión.En el debate, las autoridades intentarán establecer qué grado de responsabilidad le cabe al médico acusado por “homicidio culposo” en la presunta mala praxis investigada, y si además incurrió en el delito de falsificación ideológica de documentos públicos. Todo saldrá a la luz entonces, cuando el profesional vaya al banquillo.





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