El viento norte cuando sopla en verano, o en sequías prolongadas, aquí en Misiones, trastorna los sentidos y asusta a los habitantes de la tierra. Se caen los nidos con los pichones, pero el temor mayor es el fuego.El fuego, bendición para los hombres, castigo para las bestias, a veces ocurre como lo fue antaño, con un rayo estallando en el tacuaral. Pero ahora casi siempre tiene que ver con la negligencia del hombre.Estaban el Pombero y el Lobizón jugando al capichúa, con esas piedritas de colores y formas tan bonitas que se encuentran en nuestros arroyos del monte, cuando escucharon una bandada de loros, que con gran alboroto y escándalo volaban gritando: ¡se quema! ¡Fuego! ¡Huyan!-¡Hay mi cola, se *sapecó toda!-Cuidado *bicudo, le gritaban al tucán viejo, que tranquilo comía *yabuticaba.-¡Se viene la quemazón con el viento norte del lado de la ruta!…Todo se alborota y enloquece al fragor de los lengüetazos del fuego, y muchos pierden si no la vida, a sus pichones, crías y amigos.Hasta los hombres del ranchito junto al arroyo han luchado con todo lo disponible: golpeando con ramas verdes, tirando tierra con palas y azadas; también sus hogares corrían peligro…Joel, cuatro añitos, ojazos azules verdosos, piel mate y pelo color rapadura (digno representante del crisol de razas que es nuestro suelo), camina asustado entre las guayabas, ajeno al peligro que lo rodea, mientras las bocanadas ardientes se escurren por todos los rincones. “¡vovosiña! ¿onde está a siñora? La vocecita empieza a temblarle, el perro pitoco mil razas que nunca se le despega, se le mete entre las temblorosas piernecitas, lloriqueando y gimiendo; el humo y el calor ya los ahogan y de pronto se sienten arrastrados por un bastón brillante, que sostiene un hombrecillo con raro sombrero que le oculta unos rubios bucles, con enormes ojos esmeralda que destellan de furia, por lo que está pasando. (¡Cuánto trabajo para los duendes cuando el fuego se ensaña en el monte!). Hay que salvar a los pichones, las crías y calmar a todos y sobre todo que se apague pronto, porque los pobres árboles no pueden huir….Por fin se terminó el fuego, la familia retoma la calma. -¡Menos mal que no agarró el pinal, porque ahora no tendríamos ni casa! Dice don Miguel ¿Y dónde está el gurí, Vovó no estaba con la señora?“¡Pitoco, Pitoco, Joeeeel! Joeeel, Jesús, mía señora aparecida! ¡Busquen al mínimo!” cunde la desesperación, corren por el pinal, el guayabal y ¡nada!…Teresinha, la mamá, camina esperanzada hacia un montecito, cerca del arroyo, donde hay muchos árboles de pitanga y ahí lo ve sentadito con el perro Pitoco lamiéndole las manitos, con la boca roja de tantas frutas que comió “¡Mamita!” ¿Quiere pitanga?, tengo mucha, el hombrecito del bastón nos dio y me dijo que no salga de aquí que ya me venían a buscar. Mire mamita la venada renga, los pichones de urraca que salvó y que lindo silba, por allá se fue con otros que le ayudaban, feliz el niño de ver a su madre relataba cómo fue salvado.Ahora los duendes descansan en el cerro Mbororé, comentan lo sucedido; la Kaa Yarí dice que vio a un coche, con un señor, una señora y varios chicos que estaban mirando los cerros cercanos, tenían unos jarritos brillantes y de allí tomaban alguna agua rara porque no sacaban de la vertiente y no era, seguro, jugo de mango; después tiraron esas cosas y se fueron.¡Claro, ya sé ahora lo que pasó! Dice el Yací Yateré, ¡No aprenden nunca los humanos! ¡No dan buenos ejemplos a los hijos! Tiran las latas por cualquier lado, esos no eran jarros, eran latas de lo que ellos llaman gaseosas, yo una vez encontré una casi llena y probé; me picó la boca. Peor que comer Guabiroba verde ¡y no saben el ruido que me hacían después las tripas, me pasé eructando como empachado, mejor chuparse unas buenas naranjas! Elisabet Dolores VillavicencioPremio Cacique Oberá 2010• Docente jubilada• Nacida en Oberá – Misiones El primer domingo de la Feria Provincial del Libro que se lleva a cabo en Oberá, esta escritora presentó su primogénito literario: “Sentires de mi tierra colorada”. Ella es obereña, docente jubilada que ha tenido participación en las antologías “Letras obereñas”, “Libro de Oro y Plata” editada por la Subsecretaría de Cultura de la Provincia de Misiones en 2007, 2008, 2009 y 2010, así como en la Antología de Escritores Cordobeses Asociados (Córdoba 2008) y ha ganado varios premios y obtenido menciones en certámenes de Misiones y Córdoba.





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