GARUPÁ. El horror volvió a teñir de rojo las calles de Misiones. Esta vez sucedió en el barrio Horacio Quiroga de Garupá, donde un joven perdió la vida luego de ser apuñalado y prendido fuego vivo en medio de una salvaje contienda entre dos grupos antagónicos que se enfrentaron en la noche del jueves.La víctima fue identificada como Matías Brítez (21), que vivía a menos de 200 metros de donde todo sucedió. PRIMERA EDICIÓN pudo saber que el principal sospechoso es un adolescente de 17 años apodado “Nego”, quien hasta anoche permanecía prófugo junto a otros tres jóvenes.Los cuatro eran intensamente buscados hasta anoche por efectivos de la Dirección de Homicidios y de la comisaría seccional Quinta, que durante la jornada de ayer lograron aprehender a la madre (42) y a un hermano menor (15) de “Nego”, junto a “Tubi” (22) y otro muchacho de 21 años que no serían ajenos al brutal ataque.El lamentable episodio tuvo lugar alrededor de las 23.50 del pasado jueves, a minutos de que acabe el feriado, sobre la calle Ruiz de Montoya y a pasos del Centro de Educación Polivalente 3 del barrio Quiroga, a unos trescientos metros del río Paraná.Varias hipótesis se manejaban ayer sobre el confuso pleito entre los dos grupos, que se habría iniciado minutos después de las 19 y se prolongó prácticamente hasta la medianoche, cuando Brítez recibió la estocada que le costó la vida.Al parecer, por razones que se investigan, se inició una violenta discusión entre el grupo de jóvenes al que pertenecía Brítez y el bando representado por “Nego”, quien tendría antecedentes policiales y habría regresado hace poco tiempo a Posadas desde Buenos Aires.Las fuentes contaron que luego de un primer “choque”, el adolescente buscado por la Policía habría pedido “refuerzos” a sus exvecinos del barrio Las Rosas, en Posadas, a un costado del monte El Acuerdo. Es que “Nego” vivía ahí hasta hace seis meses.Cerca de la medianoche un grupo de jóvenes de ese barrio arribó a Garupá, aparentemente munido con armas blancas y bombas molotov de fabricación casera.Fue una verdadera batalla campal. Allí Brítez recibió al menos un puntazo en la zona abdominal que le costó la vida. No obstante, los agresores también le arrojaron uno de esos elementos explosivos. El joven fue literalmente prendido fuego vivo y falleció en los brazos de uno de sus amigos cuando era trasladado para atención médica.Alertados por el hecho, efectivos de la Quinta arribaron a la escena minutos después del hecho y procedieron al arresto del hermano de “Nego”, su madre y “Tubi”. Ya en la madrugada de ayer, hombres de Homicidios detuvieron al joven de 21 años en el barrio Las Rosas. El adolescente sindicado como el autor del hecho había logrado darse a la fuga, pero los investigadores confiaban en tener noticias de él en las próximas horas. “Lo llevaba en mis brazos y le decía que no se vaya, pero se fue”Tristeza. Angustia. Mucho dolor. Esas sensaciones copaban ayer el barrio Quiroga de Garupá, donde familiares y amigos se preparaban para el último adiós a Matías Brítez.PRIMERA EDICIÓN recorrió las calles de la zona y logró hablar con el joven que compartió los últimos minutos de vida de la víctima. Lo conocen como “Leo”, tiene 17 años y vivió una situación traumática: Matías, su amigo, murió en sus brazos cuando era evacuado por ayuda médica.“Todo empezó a las 19.30 del jueves, yo estaba con uno de los hermanos de Matías cuando llegaron para avisar que un vecino estaba peleando con su hijo. Como son amigos nuestros, fuimos hasta allá. Ahí estaba Matías. Todo se tranquilizó y volvimos acá arriba”, relató el adolescente.“Leo” supuso que todo había terminado, pero a los pocos minutos le avisaron que Matías y otro joven eran golpeados por otro muchacho que portaba un arma. La Policía cree que era “Nego”.El entrevistado aseguró haber ido en auxilio de la víctima junto a un conocido. “Ahí volvimos arriba y al rato llegaron como seis en un remís que se bajaron y nos comenzaron a amenzar. Nos decían que nos iban a acribillar vivos. Cuando nos dimos cuenta, venían hacia nosotros”, reveló.“Leo” recibió golpes, piedrazos, y hasta un corte de arma blanca en el pecho. “Ahí el chabón con el machete me empezó a correr, pero logré escaparme. Entonces bajé de vuelta y vi que había fuego en la calle. Cuando miré mejor, me di cuenta que era Matías”, relató.Efectivos de la Quinta llegaron a los pocos minutos al lugar. “Leo” se subió a la patrulla, que arrancó rumbo al hospital. Pero no hubo milagro. “Lo llevaba en mis brazos y de repente empezó a quedar frío. Le decía que no se vaya, pero se fue”, narró el menor al borde de las lágrimas. Él, como el resto de sus amigos y vecinos, coincidió en pedir justicia: “queremos que los que hicieron esto, paguen; todavía no lo podemos creer”.





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