MONTECARLO. La familia de Olinda Duarte y Silvino Valenzuela vive desde 2001 en el barrio San Marcos de esta ciudad, en un terreno lindante a un criadero ictícola denunciado por provocar daños al ambiente e inundaciones a los vecinos. En 2003, una familia local comenzó la instalación de piletones para la cría y faena de peces, para lo cual se desvió el cauce del arroyo generando inundaciones, malos olores y la propagación de plagas en todo el barrio. A pesar de las denuncias judiciales y las presentaciones en el Concejo Deliberante local y en el Municipio, y del dictamen de Bromatología donde consta que el criadero no habilitado es muy perjudicial para la zona, llevan doce años sufriendo las consecuencias y nadie hace nada.A unos cien metros del criadero denunciado, el hedor proveniente de allí se hace insoportable y uno se pregunta cómo pueden tolerarlo las más de 20 familias que allí viven.“Nosotros vivimos acá desde 2001, somos una familia trabajadora y nos ha costado mucho adquirir nuestro terrenito en el pueblo y criar a nuestros tres hijos”, confió Olinda a PRIMERA EDICIÓN. “Mi esposo trabaja en un aserradero y yo hago trabajos en la casa y tengo una huerta. Así, con esfuerzo, hemos logrado que nuestros tres hijos estudien y progresen”.“En 2003 vino esta familia y empezó a hacer piletones para criar pescado. Hicieron nueve piletones, desviaron el arroyo y trancaron el desagüe. Cuando carnean, dejan el “triperío” tirado o lo arrojan al arroyo del cual antes utilizábamos el agua; también pusieron una reja que, cuando se acumula toda esa basura, genera que cuando llueve se “tranque” y se nos inunde la casa. Es decir, vivimos con un olor nauseabundo, llenos de mosquitos y además inundados. Nosotros, que somos los más cercanos, somos los que más sufrimos, pero afecta a todo el barrio y somos más de 20 familias”, explicó Silvino antes de agregar que “carnean en el pastizal y dejan todo tirado, es hediondo”.“Este criadero no puede estar en un barrio, estamos ubicados a dos cuadras de la futura terminal y a tres del futuro hospital, cuya construcción está anunciada, y el olor que sale de esa aproximadamente hectárea y media es insoportable”, adujo Felipe, otro vecino del San Marcos. “Además nos tranca el agua y nos llena de mosquitos, también sabemos que no está habilitado”, añadió su esposa.Doce años de padecimientoLas familias relataron a PRIMERA EDICIÓN la larga odisea que vienen llevando adelante en pos de conseguir una solución, pero luego de tres mandatos municipales, presentaciones judiciales y notas oficiales que avalan el daño producido por el criadero ilegal, nadie ha resuelto la grave problemática.“Nosotros nos hemos presentado al Concejo, hemos solicitado informes a Bromatología donde se certifica que es insalubre la actividad, que genera la proliferación de mosquitos y que no está habilitado para faenar los peces: imagine que tiran el triperío al arroyo”, enumeró Olinda.“También hemos recurrido a la Justicia, pero cuando (el propietario del criadero) fue citado no se presentó”, advirtió Laurina, otra vecina. “Yo no sé si ellos (por los dueños del emprendimiento) tienen tanta cuña política, pero llevamos doce años, pasaron tres intendentes y nadie hace nada. Ellos son muy pesados, amenazan, intimidan, no sé si las autoridades tienen miedo o qué, pero nadie hace nada”.“Cada vez que llueve se inunda toda mi casa y eso es porque trancan el arroyo. Mi hijo llegó a tener fuertes infecciones en los pies por vivir inundados, es increíble que nadie tome cartas en el asunto”, declaró Duarte a este matutino.Pedido urgenteLas más de 20 familias afectadas del barrio San Marcos piden a las autoridades tanto municipales como provinciales que tomen cartas en la problemática, ya que “esta gente mató el arroyo y está matando el barrio. Ellos se portan como si fueran los dueños del pueblo. Acá somos casi 30 familias sufriendo las consecuencias de este pescadero ilegal y las autoridades no hacen nada. Esperamos que, a través del conocimiento por parte de las autoridades de salud provinciales, se haga algo porque esto es un criadero de dengue y otras plagas que nos están enfermando a todos”. “Lo tenemos planificado”El intendente de Montecarlo, Julio César Barreto, confirmó a PRIMERA EDICIÓN que “los reclamos de los vecinos son totalmente fundados” y que por eso “tenemos planificadas obras para ese sector, como desagües y alcantarillas, es una obra medianamente grande y lleva su tiempo”. Además explicó que “Montecarlo está pasando por la transición de pueblo a ciudad. La gente estaba acostumbrada a tener animales de granja, gallinas y demás en sus patios y hoy ya no pueden hacerlo, pero sacar esas costumbres es un proceso de cambio que lleva tiempo, aunque haya ordenanzas, cuesta hacer que se cambien las costumbres. Nosotros debemos hacer la parte que nos corresponde, que es la del exterior, y los propietarios lo suyo ”.





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