POSADAS. Un adolescente se hizo pasar por cliente y agredió brutalmente a una peluquera de 57 años, a quien intentó degollar e incluso le pegó con una plancha en la cabeza. El salvaje episodio tendría como móvil el robo y para la Policía la tenaz resistencia que opuso la víctima al delincuente fue prácticamente fundamental para que el ataque no llegue a mayores. Todo comenzó ayer minutos antes de las 15.45, en el barrio Aeroclub de la capital provincial. De acuerdo al relato de la mujer, a esa hora se retiró un cliente de su negocio e ingresó otro, al que reconoció porque en otras ocasiones se hizo cortes en el lugar. No obstante, la víctima afirmó que no le preguntó el nombre o dirección, aunque de verlo deambular por el barrio desde hace un tiempo supone que puede ser un vecino. Una vez dentro del local, el supuesto cliente se sentó frente al espejo y la denunciante ingresó a una pieza a buscar sus utensilios de trabajo. Fue entonces que fue sorprendida desde atrás por el sujeto, quien portaba un cuchillo tipo tramontina de mango blanco y con serrucho en la hoja. Con esta arma blanca le ocasionó un corte de unos quince centímetros a la altura del cuello, que no tuvieron profundidad y por fortuna no le afectaron arterias. Sin embargo, el atacante no dio tregua e intentó ahorcarla tomándola fuertemente del cuello. La mujer se defendió durante varios minutos hasta que el cobarde delincuente tomó una plancha y la golpeó en la cabeza, provocándole otro corte. En esos instantes la denunciante quedó aturdida y ya no pudo defenderse, por lo que le habría suplicado por su vida, ante lo cual el siniestro agresor desistió de continuar golpeándola. Antes de irse sin robar nada, le dijo: “A mí un panadero me pagó 1.500 pesos y un cajón de cerveza para hacerte esto”. Se cree que fue un intento de robo y que el joven dijo esa frase antes de escapar para despistar a los investigadores policiales.Por estas horas, efectivos de la Seccional Decimoquinta, en conjunto con la Dirección de Investigaciones Complejas, se hallan abocados al seguimiento del caso, con el objetivo de detener al presunto autor, quien ya estaría identificado. El malandra mide 1,75 metro, es de contextura delgada, morocho y tiene una cicatriz en la cabeza.





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