POSADAS. Un video en youtube, que muestra a un grupo de monos caí rondando los techos y los balcones de un cotizado hotel en el área de las Cataratas del Iguazú, fue el disparador de distintas cuestiones respecto de la peligrosa interacción de los monos y los turistas; sobre todo porque el problema (existente desde 2000), continúa sin que funcione ninguna de las medidas que se toman. Se trata de una situación que en la actualidad se halla en nivel de crisis, principalmente porque “la gente no toma conciencia del peligro de alimentarlos”, con lo cual biólogos y expertos que trabajan en el Proyecto Caí, para evitar estas situaciones, están en pleno debate sobre cómo “educar” a los visitantes para que desistan de estas prácticas de una vez y para siempre. “No es que los monos sólo entran a robar la comida dentro de las habitaciones del hotel, sino que son los turistas quienes sistemáticamente los alimentan”, explicó la doctora Paula Tujague, quien trabaja con esta especie de monos en el Instituto de Biología Subtropical en Misiones (IBS). La bióloga, quien cuestionó duramente que estas acciones sean realizadas particularmente por los turistas argentinos, especificó que “estas cosas (que los monos se acerquen al hotel y a los humanos) ocurren por múltiples factores. Puede ser que se corran del territorio porque otros grupos de monos presionan desde el otro extremo, por cambios demográficos, por cuestiones de alimentación… En general los grupos no mantienen un territorio fijo por años y años, van variando levemente. Pero el hecho de que la gente que se alojaba en el hotel diera comida a los monos colaboró para llegar a la situación en la que estamos hoy”.Lo cierto es que, tal como están las cosas ahora, los monos se cruzan de la selva al hotel, suben a los balcones, abren las ventanas corredizas que no tienen la traba colocada, ingresan a las habitaciones y roban comida o lo que encuentren que les llame la atención. Es que los caí son monos muy curiosos. Ellos, en su ambiente natural, comen buscando el alimento oculto, con lo cual rompen madera o corteza hurgando, entonces cualquier cosa que pueden levantar o romper a ellos les llama la atención.“Se habla de ‘animales problema’ cuando en realidad se debería hablar de la ‘gente problema’ porque no se logra que entiendan y tomen conciencia de que alimentar a los monos no sólo hace mal a la salud de ellos, sino que hasta es peligroso para las personas”. En ese sentido, alertó de que “acá en el área Cataratas hay problemas con los casos de mordeduras de los coatíes a la gente y, si bien por ahora no hemos tenido un caso de mordedura de mono, si esto ocurriera sería muchísimo peor que lo haga un coatí, ya que los monos tienen unos colmillos que podrían causar serio daño”.“Y tercero está la cuestión de la transmisión de los parásitos que puede haber entre monos, que actualmente está en estudio. Esto hay que tenerlo en cuenta porque hay contacto permanente con los monos que reciben comida de la mano de los turistas que los alimentan, o bien se transmiten en la zona donde transitan los humanos o apoyan sus manos, por ejemplo”, describió la experta. Medidas “en estudio”Consultada sobre los pasos a seguir, la bióloga confió que todavía no hay nada concreto, porque se trata de una problemática muy compleja. Una de las ideas que se están pensando es crear una especie de vallado para que los monos no ingresen al hotel. De hecho, hace algunos años se retiraron de los alrededores del establecimiento varios árboles exóticos a los que los monos se acercaban a comer, todo para que no fueran hasta el borde del hotel; sin embargo, no se ha podido frenar el avance de los caí, porque siempre -por uno u otro motivo- los monos son alimentados por la gente que pasa por por allí. Crónica de un conflicto anunciadoLos problemas empezaron aproximadamente en el 2000. Ese año, uno de los grupos de monos que eran objeto de estudio de los biólogos (los Macuco) empezó a correr su territorio (el área donde se mueven y tienen dominio) hacia la zona de los paseos. De estar metidos en la selva, más sobre el sendero Macuco, que era una zona que tenía menos influencia del turismo, este grupo se empezó a correr cada vez más hacia el lado del hotel que está en el área Cataratas y sobre los paseos inferiores y superiores. En 2009, el grupo Macuco tuvo un cambio de macho (los monos caí tienen un macho alfa dominante y cada tanto puede ocurrir que haya cambios: que el macho alfa sea destituido y otro mono tome posición). Esto produce cambios en el grupo y también en el territorio donde se mueven. Esto causó que se muevan todavía más hacia adentro del área de los paseos. Ante esto, la situación se fue tornado un poco más crítica. Sumado a ello, recordó Tujague que en 2000 apareció, en la zona del hotel, un mono que aparentemente había estado en cautiverio y que alguien fue a liberar allí. Ese mono se instaló cerca del hotel y ocurrió que se acercaba a las personas y recibía comida. Todavía no existía este conflicto tan fuerte entre los monos y los turistas del hotel. Al tiempo, pasó que este monito fue aceptado en el grupo Macuco e ingresó a él. Como los caí tienen mucha capacidad para imitar, aprendieron con este mono a acercarse a recibir comida de los humanos. Cuando se lo retiró del grupo, ya era demasiado tarde, porque el aprendizaje cavó hondo en los demás monos del Macuco.





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