POSADAS. “El poder de los sueños es un poder asombroso, lleno de cosas mágicas, que nos hacen volar y despegar el alma hacia aquello que nos hace felices. Se puede decir que soy un afortunado, y no hablo de éxito, sino de pasión. Elegí esta carrera con el corazón y es por eso que estoy envuelto en felicidad. Es un día a día, es pelear con vos mismo para ser mejor que ayer”, contó Manuel Ruiz, el posadeño que es parte del Joffrey Ballet Scholl, en Nueva York, y que por estos días está en la tierra colorada para ser parte de un musical infantil. Es que después de nueve años el grupo tap de la ex Sala Tempo se vuelve a juntar para revivir la obra “Locos Recuerdos”, de Hugo Midon, y Manuel será el director general.“Quiero contar mi historia para que la gente sepa que los sueños se cumplen, si uno lucha y lo sueña desde el alma y el corazón, se cumplen, no me pasó a mí porque esté ‘angelado’, sino que es una carrera de días, noches”, contó el bailarín a este diario hace poco más de un año, cuando aún faltaba un par de meses para su viaje al país del norte.Hoy, con una valija llena de nuevas experiencias, recordó a “aquellas personas correctas que aparecieron en mi vida en el momento exacto y todas ellas forman lo que son mis alas, no me olvido de nadie ni de nada”. Y trajo a su memoria a su maestra Claudia Falcón, quien “en una noche de Estudiantina tuvo una charla conmigo, en la que me proponía ser parte de su equipo de bailarines. Ese año hicimos la ‘Cenicienta’ y, sin saber que mi vida iba a cambiar para siempre, compré mis primeras zapatillas de ballet”. “Estoy seguro de que todo lo que eligieron mis padres fue correcto, ellos, Silvia Pawluszek, docente del colegio Madre de la Misericordia, y Pedro Ruiz, me insertaron siempre en el mundo artístico sin saber que hoy sería mi carrera. Desde muy chico me acompañaron a las clases de música, piano y teatro y más tarde en el mundo de la danza. En Primera Edición en otras oportunidades me preguntaron si fue difícil para ellos descubrir un nuevo mundo. Y la respuesta sigue siendo sí. Estoy de acuerdo que fue difícil para todo mi entorno, porque renuncié a muchas cosas para ganar otras. Mañanas y tardes de ensayos, domingos sin comer el asado en lo de los abuelos, invitaciones de amigos canceladas, entre otras cosas que hoy, con 21 años, las entiendo mucho mejor”, expresó.Y añadió que “Martita San Martín, una de mis maestras de danza, me empujó a tomar la decisión de ir a Buenos Aires. A los 17 años mi vida cambió por completo gracias a las personas que creyeron en mí. A veces el miedo paraliza, pero soy partidario del hacer, del empezar de nuevo, del intentar”. Manuel es parte del Joffrey Ballet School, sin embargo la noticia más linda es que “estoy bailando en el Concert Group. Mi primer contrato profesional”, contó el artista luego de vivir días muy movilizadores, “porque Paloma Herrera dijo adiós a los escenarios. Lo sentí muy cercano, no sólo porque en algún punto nuestras historias se unen por haber sido parte del Estudio Argentino Olga Ferri, sino porque tuvimos el mismo deseo y la misma convicción de volar”, dijo. Es que en el Estudio de Olga Ferri “me sucedieron innumerables cosas, muy difíciles de describir con palabras, porque tienen que ver con los sentimientos. Recuerdo la tarde en que mi madre fue a visitarme y se encontró con la mamá de Paloma en el Estudio, las lágrimas la conectaron con este mundo y creo yo que por cosas así fue creyendo que nada es imposible”, rememoró. “Nueva York es la ciudad de mis sueños. Recuerdo cuando conocí el Times Sq, lloraba de la emoción. Está todo ahí. El artista tiene un valor inmenso, te da fuerzas con sólo apreciar las luces. Día a día voy forjando mi camino y en cinco meses hice cosas impensadas. Bailé en el Álvin Ailey. En la apertura de un Reality Show y Lago de los cisnes con Joffrey”, explicó.Y agregó que “es una carrera de día a día, para algunos es difícil entender por qué me fui. Pero supongo en el fondo de mi corazón siempre estuvo esto y quiero recalcar que amo Argentina y aunque fue difícil al principio, el resultado es muy valioso. Cada vez que puedo estoy, bailo, disfruto y comparto con mis colegas, tanto en Buenos Aires como en Posadas. Ellos son mis fuerzas, mi gente, quienes cada vez que pueden me ayudan, me mandan mails. A veces tardo en contestar pero leo todo lo que me escriben y no saben lo importante que es, más ahora que estoy lejos de todos”. “Algunos días son difíciles, uno extraña la tierra roja, los domingos. Pero en algún punto hay que pasar por esto para crecer. Me gusta ser inspiración de muchos, al menos eso me hacen sentir los mensajes que recibo. Escuchar que muchas madres llevan a danza a sus hijos porque vieron mis fotos o escucharon mi historia. Mas allá de todo lo que me pasó, cada uno debe hacerlo por su cuenta, pero siempre hacer, a veces hay recaídas, hay contras y tormentas, pero soñar es más lindo y alimenta de cosas lindas”, enfatizó. “En cuanto a mí, bueno, codeándome con artistas que uno ve en películas, y estoy agradecido a Dios y a la vida. Lo disfruto a pleno, y cada vez que necesiten voy a estar. Sólo escríbanme vía facebook”, finalizó el bailarín Manuel Ruiz.





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